Sentí que era otro hombre el que estaba ahí, lo miraba todos los días a través del espejo y me preguntaba cómo podía ayudarlo, sentía que éramos 2 personas diferentes en el mismo cuerpo, con dos personalidades muy diferentes que se pelean entre sí, una muy gentil y la otra con rabia constante, el que estaba con rabia constante, era el que veían todos, el gentil quería salir, pero no podía ya que no se sentía preparado para cargar con el peso de ir al frente, el peso de esa responsabilidad hacia que el que tenía rabia se sumergiera cada día más en ella, se sentía cansado y se entristecía cada vez más, sentía angustia en su corazón.
Siempre me preguntaba... ¿cómo puedo ayudarte?, eres mi amigo, aunque no nos llevemos muy bien, pero hemos convivido tanto tiempo juntos que he aprendido a quererte, a entenderte, aunque te cueste creerlo.
Estuviste mucho tiempo al frente y ahora descansas, que bueno que te tomaste un tiempo para descansar, y a pesar de eso no te niegas a prestarme tu ayuda cuando lo necesito.
Se que el plantearlo así, de esta manera, debe ser complicado y confuso de comprender, pero para mí es la forma en la cual puedo hacerlo y puedo entender mejor las emociones que habitan en mí.
Estoy consciente que solo soy una persona, pero ahora que estoy mejor, siento que mi antiguo yo necesitaba ayuda, y no había nadie más que pudiera hacerlo, si no, yo mismo.
A veces lo asocio con la madurez que uno va tomando con los años, las experiencias que te van enseñando a como ir afrontando cada cosa y cada situación que llega de repente y no avisa, solo choca contra ti y tu debes estar preparado para recibirla, pero eso no pasa, uno casi nunca está preparado, pero a ellas no les importa que tu estes preparado o no, solo vienen, hacen su trabajo y se marchan.
Esos dos hombres que habitan en mi, se observan y analizan mucho el uno al otro.
El lado gentil es muy analítico, el lado gentil es sincero y tiende a parecer incluso un poco ingenuo, pero prefiere confiar en los demás aunque a veces el resultado no es el esperado, pero el camino que se recorre al tener esperanza tiende a tener un paisaje más bello.
El lado con rabia es más seguro de sí mismo, tiende a usar argumentos que nadie podría refutar, pero tiene menos tolerancia a la frustración, le duelen más las cosas cuando no le resultan y por ende reacciona de peor forma a los ojos de los demás y solo yo lo entiendo ya que convivo con él todos los días de mi vida, se lo que significa esa herida en su interior, ya que también me afecta a mí.
Ahora que yo estoy al frente entiendo por qué mi compañero sentía rabia gran parte del tiempo, la responsabilidad de estar al frente no es para cualquiera, pero me di cuenta de algo muy importante, y es que aprecio aún más el lado con rabia ahora, ya que, aunque se sentía mal en ocasiones, no dudo en protegerme, aunque sentía ese peso sobre sus hombros... pues el pavimentó el camino por el cual yo transito hoy.
Que loco es pensar que él estuvo en esta situación tanto tiempo, sin quejarse y sin esperar nada a cambio, por eso lo abrazo y lo consuelo, porque lo necesitó, porque cada vez que yo lo necesite a él, también estuvo ahí para mí, y ahora es mi turno de estar al frente liderando las filas para así darle un poco de paz a este buen amigo. Ahora me doy cuenta de que la rabia lleva consigo más gentileza que yo, porque es más fácil ser gentil cuando no tienes problemas, pero cuando estas cuesta arriba el panorama se torna diferente, estando bien y sin problemas no cuesta ser amable y gentil, pero el anteponerse a los problemas para que el otro este bien no cualquiera lo hace, ése es un valor que vale la pena destacar, aunque el otro lado no quiera reconocimiento.
Es un amigo leal, aunque no todos lo entiendan, solo ven la parte superficial de él, yo veo en lo profundo, porque si el no estuviera, seria yo la rabia y ya no existiría la gentileza en mí, somos un complemento... me alegra contar que ahora la rabia paso a ser sabiduría, no se expresa con violencia como cuando era joven, ahora se expresa con calma y muestra los dientes solamente cuando es necesario, ya que tiene otras armas para defenderse, las cuales son más poderosas, porque esas armas no dañan, esas armas enseñan y plantean puntos de vista distintos a los demás, hace que sus pensamientos choquen entre sí y que estos se cuestionen sobre lo que creían que era correcto, ahora quizás ya no lo sea, porque les plantea puntos de vista diferentes y puede hacer que cambien de opinión y creencias sesgadas.
Ahora que miro en retrospectiva veo las cosas mas claras, que estas dos versiones y emociones sigan estando juntas, ya que si una de las dos no estuviera, la otra no podría seguir adelante.
Entre estas dos antes había envidia... él me envidiaba por que aparentemente todos me preferían a mí, el gentil, en cambio yo lo envidiaba por que él podía decir lo que yo pensaba, pero yo no me atrevía, y envidiaba ese valor. Lo bueno que aprendimos que cada uno tiene su manera de ver las cosas y a nuestra manera ahora podemos vivir en equilibrio.
Sentí que cuando me miraba en el espejo, quería ayudar al que estaba frente a mí, pero no sabía cómo hacerlo, hasta que empecé a entender a ese sujeto, le preguntaba que quería hacer, cuáles eran sus intereses y a donde quería llegar.
Me conto cuales eran sus metas y lo ayude poco a poco a que pudiera cumplirlas, desde lo pequeño hasta lo más grande, celebramos cada una de las victorias que logramos alcanzar, cada meta que él se proponía, hasta que ahora ya puedo ver que todo el esfuerzo que le "pusimos" a esta relación, dio frutos positivos y ahora ambos estamos felices.
No puedo decir que fue de la noche a la mañana, fueron años de trabajo duro, pero que en pequeñas porciones fue notándose a través del tiempo.
Y ahora al mirar hacia atrás nos damos cuenta de que lo que logramos fue algo grande, algo que no cualquiera logra, el quererse a uno mismo y aceptarse tal cual es, con virtudes y defectos, pero consciente de que cada una de esas cosas nos hace especial. Ahora con más valor y seguro de mis convicciones, puedo decir con firmeza, que la base para querer y amar a los demás es empezar por uno.
Historia de una persona que finalmente tomo la decisión de ayudarse a sí misma.
El relato está escrito y redactado así intencionalmente.
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