hay más gente enseñando que aprendiendo.
Sabedores de datos livianos y perecederos,
que se ofrecen cual gran descubrimiento.
Una inmensa red de secretos expuestos
para un público ávido de entretenimiento,
necesitado de sentir saber algo interesante
que compartir ante el resto expectante.
Pedagogos con saberes fatuos de teatro,
montado en un cuarto blanco iluminado,
simulando el aura brillante del sabio y
contrarrestando la oscuridad del facto.
Abundan vendedores de conocimientos,
prometiendo infalibles fórmulas de éxitos
con un vertiginoso crecimiento intelectual,
para el entender la maquinaria social.
Nunca en la historia de la humanidad,
hubo tanto acceso real a la erudición,
sin embargo elegimos inmediatez a pensar,
evitar el proceso e ir directo a la conclusión.
Frases parciales arrancadas del contexto,
servidas para completar con imaginación
dando lugar a crear una nueva posición
que peligra de ser postulada como razón.
Con media sospecha se arma un argumento
que puede hacerse pasar por tesis final,
en una situación superficial y temporal,
para satisfacer a crédulos de cuentos.
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