Ser libre creciendo como grande,
sentir el aire en las palabras,
crecer creyendo en arrancar el mundo para sí,
buscar mil formas para volverse grande.
Ser libre siguiendo entre la hierba que a ratos carcome,
la misma que ayer fué comprada para querer verla crecer,
y entonces se siente escape, reino ganado y vulnerable silencio.
Son tantos años viviendo la materialidad del ser terrenal,
tiempo intentando y luchando por más,
queriendo tocar el cielo,
sin miedo a luchar.
Buscar aceptación, a veces alejada y triste, siempre esperando algo más de quién nunca supo que estabas allí,
así son las etapas de esta bella existencia,
que se torna visible o intocable.
A cientos de tiempo recorrido,
todo es tan distinto, ya no hay luchas,
ya no hay porque competir,
sólo hay búsqueda incansable de calma y libertad.
El cuerpo, la mente ya son otros,
la sabiduria de esos minutos,
aquellos convertidos en años y vivencias, dejan apreciar u odiar la locura de la vida que nunca para ni se deja ver.
De haber visto esa sabiduria en años de juventud, adolescencia, y adultez,
se hubiera amado más, abrazado más, todo lo que el alma en silencio sintió, aquello que la herenvia dejó,
al final somos mezcla de errores y aciertos sin mesura contenida.
Ser libre y en etapas de rebeldía,
de cuestionar, preguntar, y de respuestas nunca hallar,
cada segundo suena a alivio al disfrutar lo pequeño,
como aquello que antes siempre fué gigante.
Ser libre, aprendiendo cada día un nuevo andar,
a encontrar lo que calman la mente, a escuchar que como tú,
alguíen lo vea antes de crecer, y un día contar que su rrecorrido fué completo y, real,
y lo mejor, sin historias para preguntar.
DIRAC.-
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