Autor: Hugo Alfonso Rojas Íñiguez
Su blusa carmesí, deslizada a un costado, por primera vez la libido ha despertado; y también su falda blanca y corta, que ahora ya no me importa.
Sí, nunca otrora la he visto tan bella, y creo que ahora supera a la flor y a la estrella.
Por el parque, a un corrillo de mozalbetes pregunto:
_ ¿Quién de ustedes me ha quitado la venda?
Solo uno de ellos, a tal punto, responde:
_ No hay quien lo entienda.
Y mientras camino, me imagino todavía dormido su núbil pecho; pero a la vez me preocupa que un día vaya a despertar desnuda en mi lecho.
¡Diseva! ¿Por qué así te has mudado? ¿Qué es lo que te ha impulsado?
Tu imagen infantil de antaño no olvido, concluyo, al fin, que has crecido...
Al igual que yo al observarte, voluptuosa y coqueta, por esa parte que últimamente frecuentas, y de la que a nadie das cuenta.
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