Dejé de respirar cuando tus pasos
se fueron en remolinos y mis ojos,
llenos de historias escritas
con pausada agonía, tomo un café
para mantener despierta la tristeza,
escribo para no decirle adiós a las neuronas
y ando por si te acuerdas de mis huesos.
Se hace tarde en los inviernos solitarios,
un par de leña ardiendo, un trago de silencio,
un libro con letras vacías y en el perchero
el abrigo que nunca llevaste.
Temo llegar a la paz nocturna y solo
escuchar el vaivén de mi palpadear,
los reclamos de mi gato ciego y un par
de versos esperando el ritmo para contar
mis angustias desde que decidiste marchar.
Yaneth Hernández
Venezuela
Derechos reservados
Muy lindo.
Cito - "y mis ojos, llenos de historias escritas..."
Me encantó lo que en pocas palabras logras expresar.