Cuando baja la temperatura media, aumenta la sensación de que quieres escribir más. Eso me pasa a mí, pero me reprimo porque hay algo que me ata al Bic y no quiero atarme a algo más grande que relatos de 400 o 500 palabras que se escriben sin levantar la vista del papel.
Lo que cuento hoy, cuando lo lea dentro de 500 días, me sorprenderá y veré que hay frescura y que podría continuar escribiendo lo que dejé entonces.
Por ahora me va bien. Parece que estoy más taciturno de lo habitual, pero yo lo achaco al calor y a que en el equipaje de la vida hay maletas que contienen la ropa usada y la sucia, y de vez en cuando hay que parar y tirar o lavar...
Me ha parecido aprender que, a fuerza de frecuentar la lectura, se me van quedando trazos buenos. No ves directamente la ventaja, pero se nota; es como cuando frecuentas a fumadores: aunque tú no fumes, el olor se te impregna en la ropa. Si te juntas con gentes que disputan y riñen por todo, no te descuidas y tú acabas haciendo lo mismo.
Hay que elegir bien lo que se frecuenta, porque todo influye más de lo que piensas...
Voy a leer... Voy a leer más... Y a ser curioso, porque un amigo francés me dice que la curiosidad es la arcilla de la que todo el conocimiento está conformado.
Valoración: 0.0/5 (0 votos)
Comentarios
Aún no hay comentarios. Sé la primera persona en compartir una opinión respetuosa.