Creo que fue en 1.976 cuando la Iglesia, poseedora de la controvertida Síndone, que andaba en bocas entre su veracidad y su posible falsedad, en un arranque de audaz osadía por su parte, decidió dejar el santo Sudario en manos de la Nasa, para ser examinado por el entonces mejor espectógrafo de imágenes conocido: el VP.8, y que era el encargado en descifrar las imágenes que entonces se recibían de Marte, y por parte del equipo investigador del Laboratorio de Propulsión de Pasadena; científicos y expertos, entre los que destacaba J. Jumper, Bill Moltern y Kenneth Stevenson.
Si doy tanto dato al lector, es por otorgarle la mayor fiabilidad al tema, por supuesto. No es nada inventado... Los resultados fueron realmente asombrosos: no solo se aseguró la datación del origen y de su autenticidad histórica, si no que se descubrió algo que revolucionó el sistema de valoración del tal Lienzo: Primero, la imagen grabada en la Sábana es tridimensional; segundo, representa el negativo fotográfico de la imagen que transmite; tercero, fue producida por una potente radiación cuyo foco no es externo, si no que provenía del interior del cuerpo que cubría; y cuarto, fué producida con la Sábana en suspensión, no por contacto directo.
Esto es, en síntesis, claro, lo que entonces exponía en ese tal artículo que se cita al principio, rescatado del tiempo... Los detalles del informe, no los voy a comentar aquí por lo farragoso y exhaustivos de los mismos, pero están en el libro de J.J. Benítez "El Enviado", por si alguno de ustedes quiere más ajustadas conclusiones al respecto... La cuestión es que, cuando se "positivizó" la imagen, apareció con bastante claridad lo que pudo ser el cuerpo martirizado por crucifixión, y el rostro de aquel varón joven, enterrado en aquella cueva-tumba de José el de Arimatea, que, según todo parece indicar, apunta al Nazareno de nuestra historia: Yeshoua ben Youssef... Pero, así y con todo, lo que realmente resulta asombroso, es que arroje a la luz el cómo y de qué forma y manera se produjo esa supuesta y discutida resurrección.
El caso y cuestión es que los científicos de Pasadena concluyeron que aquél lienzo, realmente, "está fuera de lo considerado hasta hoy como normal"... (recuerden que ese "hoy" fue "ayer"). Un detalle importante, y no pequeño, es que esa tal radiación bien pudo producir la "disolución" del cuerpo (materia) que, energéticamente, se evaporó de la realidad, tan solo que dejando la imprimación del fenómeno sobre aquello que lo cubría: el famoso Sudario... En román paladino: desapareció, pero dejando constancia del hecho en sí mismo. Casi como un "selfie" para la posteridad, mismamente, y con todos los respetos.
Por supuesto, esto apunta a demostrar la "resurrección". Vale, sí, pero deja en evidencia el relato de la Iglesia... Me explico: según tal relato, Jesús resucitó "en cuerpo y alma", y asimismo, después, "ascendió al cielo"; cuando, según los de la Nasa, el cuerpo no prevaleció, esto es, la materia se volatilizó por efecto de la potentísima radiación. El que las mujeres lo vieran físicamente, y los de Emaús hablaran "in córpore" con Jesús; o que estuviera comiendo pescaíto frito con los suyos en el mar de Galilea, y luego todo lo demás, plantea un serio inconveniente a la narrativa de la Iglesia.
Sin embargo, se cuelan un par de detalles en lo contado por los evangelistas que dan bastante que pensar... Uno es el "no me toques" (non me tangere) que citaba María Magdalena cuando ésta intentó abrazarlo. Y el otro es el "toca mi herida" que, contrariamente, le dijo a Tomás cuanto éste expresó sus dudas... Esta diferencia en el comportamiento de el Jesús "post mortem", arroja una más que razonable incógnita. Y puede que, precisamente, esa sea la clave del asunto. El Maestro, recién transcendido, para que se le viera, se habría procurado un corpus de materia sutil acorde a la necesidad de su despedida, el cual, al principio, aún en condesación, no se podía "tangere", tomando más consistencia en el tiempo.
En la actualidad, la física quántica permite plantear esa posibilidad con bastante certeza. No resulta imposible, en modo alguno... Los grados, niveles, estados o medidas existentes entre la energía y la materia son infinitos, y, normalmente, están en continua transformación. De arriba abajo, y de abajo arriba, que es la metáfora de la escala de Jacob; y también explica la relativa "sustanciabilidad" de los conocidos como ángeles. El provocarlo a voluntad tan solo depende del grado de evolución espiritual de la persona; la historia de la propia Iglesia está llena de "santos" que ejercían tal arte... Otra vez tenemos el hermanamiento de la religión y la ciencia fuera del mito y del rito.
Por eso resulta extraño e incomprensible que la Iglesia, con cincuenta años después, aún no haya dicho nada al respecto, cuando, en teoría, la favorece. Posee una baza a su favor de gran valor, pero, por otro lado, se muestra descubierta en muchas de sus contradicciones, y prefiere, prudentemente, callar de momento... Lo de la resurrección de los muertos concernidos a su cuerpo es una de las más grandes, pues aparenta dar más contenido e importancia a la materia que al espíritu... Pero ahí está con un más que dudoso Credo por bandera, que, en pleno siglo XXI, no se sostiene. Aunque, a veces, el silencio dice más que calla.
MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ / miguel@galindofi.com / www.galindofi.com
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