deja los tacones junto a la puerta,
quita por un momento el vestido de adulta
y vuelve a correr descalza por el patio.
Todavía tienes derecho
a creer que los monstruos viven debajo de la cama,
a llorar porque se rompió un juguete,
a dormir abrazada a tu muñeca
sin preguntarte qué será mañana.
No tengas prisa por conocer las heridas,
el mundo sabrá enseñártelas demasiado pronto.
No corras hacia las responsabilidades
como si la infancia fuera una estación
de la que debes marcharte cuanto antes.
Crecer no es una carrera, pequeña.
La vida llegará cuando tenga que llegar.
Y cuando finalmente seas mujer,
ojalá conserves dentro de ti
a esa niña que hoy
solo quiere ser grande.
Muy lindo sentir, muy bella enseñanza.
Cito "Crecer no es una carrera" muy cierto.
Felicidades !!!