y el corazón responde mansamente;
cuando despierta el íntimo fulgor,
la voz del alba llama al ser viviente.
El corazón respira melodía,
la noche se convierte en manantial;
el silencio se vuelve transparente,
y cada cicatriz se vuelve umbral.
En cada paso crece la alegría,
y el tiempo pule al fin todo dolor,
el amor nos devuelve su caudal,
para que el mundo entienda su esplendor.
Valoración: 0.0/5 (0 votos)
Comentarios
Aún no hay comentarios. Sé la primera persona en compartir una opinión respetuosa.