ni armaduras que pesen al andar;
tu valentía nace en el silencio,
en la destreza eterna de avanzar.
Llevas en los ojos viejas tormentas
y en las manos el arte de curar,
eres el viento que borra las penas,
la raíz firme que no han de quebrar.
Te han visto caer y besar el suelo,
pero el abismo te vio renacer;
con las cenizas te tejes un vuelo,
con los inviernos un nuevo florecer.
Guerrera callada de pasos seguros,
que trueca el miedo por la libertad;
vas derribando los más altos muros
con la bandera de tu autenticidad.
Mujer de fuego, de luz y de calma,
tu propia fuerza es tu herencia y poder;
llevas el mapa del mundo en el alma
y la victoria en tu forma de ser.
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