El silencio no es vacío.
Es una piedra cerrada
que guarda dentro de sí
el ruido de todo aquello
que no encontró salida.
El secreto es más profundo.
No permanece solamente en la boca.
Desciende hacia la sangre,
se deposita en los huesos,
echa raíces donde la luz
no alcanza.
El silencio puede ser paz.
El secreto es una cicatriz.
Uno desaparece cuando nace la palabra.
El otro sobrevive
incluso después de ser revelado.
Hay silencios que liberan.
Y hay secretos que se pudren
en la oscuridad de la carne,
alimentándose del miedo
a ser pronunciados.
Guardar silencio
es cerrar una puerta.
Guardar un secreto
es vivir detrás de ella.
En lo profundo del ser,
toda verdad enterrada
continúa respirando.
Y algunas verdades
no necesitan voz.
Basta el tiempo.
Siempre encuentra
las fisuras
por donde el secreto
comienza a sangrar.
J. Kasra - Todos los derechos reservados.
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