Escribo para erigir un santuario sobre las cenizas de lo que fui.
Mis poemas no son ejercicios de estilo:
son actas de combate,
cicatrices abiertas en las calles por las que anduve cargado de urgencia emocional,
la prueba irrefutable de que sobreviví al hielo y al desprecio.
Declaro mi obra territorio sagrado.
Soy el único soldado, el guardián y el juez de estos versos.
Atravesaría sin vacilar la mano
de quien osare mutilar mis recuerdos,
de quien pretenda borrar al oso en la nieve,
al jazmín desgarrado o al león que reclama su presa.
No corrijo la historia para complacer al lector cobarde.
Defiendo cada palabra, cada fecha y cada lágrima
como se defiende la última bandera en la trinchera.
Mi poesía no se toca:
se respeta o se combate.
JASMANI JASAN
Revisando fotografías poéticas con la espada en mano
Nasca, 02 de setiembre 2026
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