Autora: DraHC Idalmis Tejeda
País: Cuba_USA ?? ??
Mi bandera,
No ondea solo en los mástiles,
ni vive en los labios del himno.
Mi bandera respira en el polvo del camino,
en las manos curtidas que siembran,
en los ojos que aún creen en el mañana.
Late -
no de tela, sino de vida,
en cada gesto pequeño
que construye lo nuestro sin pedir aplauso.
Late en la abuela que amasa la historia
con harina y paciencia,
en el niño que pronuncia por primera vez
el nombre de su país
como si fuera un verso sagrado.
Late en el obrero que madruga,
en el maestro que no se rinde,
en el soldado que sueña más con la paz
que con las medallas del fuego.
Late también en la calle anónima,
donde el pueblo se hace pueblo
sin discurso ni bandera,
solo con dignidad en la mirada.
He visto su sombra al caer la tarde,
cuando el sol se despide
y el horizonte parece un abrazo.
He oído su voz en los ríos,
que llevan siglos diciendo:
"aquí estamos, y seguimos."
Mi bandera no divide,
no marca fronteras:
es el pulso compartido,
el idioma común del esfuerzo.
No necesita trapos nuevos ni consignas.
Le basta el viento,
le basta el sueño.
Hay quienes la buscan en los desfiles,
entre trompetas y cañones;
yo la hallo en el silencio del campo,
en el olor a pan recién hecho,
en el canto del que vuelve a casa.
Mi bandera no es de guerra,
es de abrazo.
No pide sangre:
pide memoria.
Y cuando la miro,
siento que no cuelga del aire,
sino del alma -
de todas las almas
que se niegan a olvidar de dónde vienen.
Si un día el mundo se apaga,
si el ruido cubre los nombres y los mapas,
mi bandera seguirá latiendo
en el pecho de quien ama sin medida,
en quien siembra, enseña, crea o consuela.
Porque patria no es mandato,
ni uniforme,
ni frontera.
Patria es ese lugar donde, al cerrar los ojos,
uno siente que aún hay esperanza.
Y allí,
en el corazón callado del pueblo,
es donde late mi bandera.
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