Las maquinas devoran sin saciarse la fuerza vital de los trabajadores,
Aquellos mártires del capitalismo añoran los dígitos de su nómina,
Su cheque trasparente,
Así es como se ve el dinero que se desnuda para ser tocado por ellos,
Se les abre el apetito a las maquinas,
Desean impacientes el espíritu de los empleados,
Tienen que laborar sin descanso,
respeto a esos monstruos metálicos les deben tener,
ritmo en sus labores deben tener,
el trabajador coje el aceite,
la esencia de maquina es,
sin ella no pude funcionar,
el jefe de producción no reconoce los cuerpos mugrientos de sus empleados,
una mujer plasma su dedicación en la pieza terminada,
la paga es insuficiente,
con resinación disfrutara lo que anhela,
un fastuoso collar de perlas,
el presidente de la compañía solo se enriquece a expensas de ella,
al terminar la jornada los trabajadores admiran el descaso de los muertos.
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