Sin embargo, pronto comenzaron las pesadillas. Posterior a conocer una de sus vecinas, sintió que el mundo quería ponerla a prueba. ¿Cómo esa chica no tenía ropa nueva? ¿Por qué salía sin abrigo en invierno? Al preguntar, le aseguraron que su familia no podía permitírselo. ¿Cómo es posible? Eso debía ser mentira, si tenían dinero para una casa desde luego que la ropa abrigadora no sería problema. "Es una herencia", le dijeron cuando preguntó por la propiedad. Que no tuvieron que pagar, solo fue cedida a ellos luego que el abuelo de la familia falleció por cáncer.
¿Cáncer? ¿Una de esas enfermedades que se inventaron en los medios de comunicación para alarmar a la gente? No puede ser que gente con estudios fuera tan estúpidas para creerse tal mentira, desde luego algo le ocurrió, quizá en el hospital le quitaron la vida, lo maltrataron o solo mintieron sobre su hogar. Nadie puede tener tan mala suerte como para no tener ropa, casa, dinero, comida, es demasiado... casi como una novela, como una fantasía.
Creció con un enorme rencor hacia esa jovencita que antes fue su amiga. Nadie la convenció de que no fueron mentiras. Sus padres le quisieron mostrar que el mundo no giraba sobre ellos. Por muy incoherente que fuese, los padres siempre vivieron con los pies en la tierra, plenamente conscientes de las dificultades del mundo.
Ella no. Jamás quiso conocer nada que fuera su propia verdad, no porque se negase a ver el mundo, sino porque todo alrededor reforzaba su creencia.
Claras fueron sus intenciones cuando comenzó a acercarse a hombres, de su edad, aunque aparentaban algo que ella creía y jamás fueron. Entre ellos, un muchacho que siempre quiso ser su amigo, le pidió no guiarse por la ropa ni por el dinero. ¿Existía otra cosa? Los gustos, gastos, lujos fueron parte de su vida desde el primer momento. Jamás consintió en su mente que pudiera haber algo diferente.
Le rompieron el corazón, porque el hombre con quien se casaría trabajaba como conserje en una escuela, su dinero provenía de un negocio propio, de un pequeño taller de carpintería que puso con sus ahorros. Eso era propio de personas fracasadas de un tercer mundo, de alguien mediocre. O tienes todo o solo mientes.
Sus padres se preocuparon cuando ella se cerró del mundo, nadie se podría acercar sin recibir demasiadas preguntas de juicio, finalmente, sucedió que una mañana, ella se despertó viéndose al espejo, descontenta consigo misma, porque nada en su apariencia le llenaba. Se había vuelto una mediocre, incapaz de tolerarse.
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