Llueve... Las gotas riegan el jardín,
logrando que las flores se recreen.
Llueve... El sonido es música lenta
y logra que mi mente se distraiga.
Aparece la nostalgia en la mirada
y crepita la llama invitándome a soñar.
Me acerco a la ventana y veo lluvia,
pego mi frente al cristal y siento frío.
Miro al cielo y veo cascadas de poema.
Me pierdo en el infinito y encuentro paz.
Escribo letras que bajaron como gotas
y siento que mi poema significa lluvia.
Mañana las flores no estarán mustias,
porque la lluvia les regaló nueva vida.
Regó también sonidos leves al silencio,
susurrando con timidez estas estrofas.
El Abelito de la Tienda.
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