LLANURA
Difícil reto me pone mi amiga,
para que yo pinte una llanura;
no sospecha, tal vez ni lo cree
que yo una, en lustros no veo.
Recuerdo sí caminatas añejas,
paseos y aventuras juveniles,
excursiones y algunas osadías,
para estar a solas y sin afanes.
Acuden a mi mente imágenes,
de verdes y eternos pastizales
y de algunas cálidas planicies
que sí conocieron mis poemas.
Hoy las llanuras se engalanan,
con hombres y mujeres recias,
música de arpas y licor de anís,
reses bravas y rudos caporales.
Todos ellos arman temporadas
y hacen ávida gala de destreza;
orgullosos festejan los llaneros
y las indómitas reses cabecean.
El Abelito de la Tienda.
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