En la verdad de mis recuerdos,
en la tristeza de mis mentiras,
en la gracia de mis pilatunas,
en el corazón de mis nietos.
En lo hondo de mis pisadas,
en lo banal de mis bobadas,
en el mensaje de mis poemas
en la tarea de mis insomnios.
En la gratitud por mi madre,
en los caminos de mis hijos,
en el corazón de mi esposa,
en el último suspiro de vida.
En el aleteo de mis lecciones,
en la sabiduría que se queda,
en los errores que educaron,
en las opiniones que guardé.
Porque quiero trascender,
porque quiero estar presente,
porque no quiero epitafios,
porque quiero ser mensajero
para todos y por siempre.
El Abelito de la Tienda.
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