su cristal refleja estrellas que no existen aquí;
cuando la luna toca su marco,
otro mundo comienza a respirar.
Del otro lado, los árboles tocan el cielo,
los ríos arrastran recuerdos en vez de agua,
y las montañas duermen como gigantes
que conocen el secreto del universo.
A veces veo a otro yo caminar entre la niebla,
sin mis heridas, sin mis miedos, sin mi pasado;
persigue los sueños que yo abandoné
como quien busca una estrella caída.
Entonces comprendo el misterio:
la ventana nunca quiso llevarme lejos;
solo me mostró, en silencio,
el mundo que todavía puedo construir.
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