Lectura

Tinta

Por Brian Montero · Mexico · Ciencia Ficción

Tinta
La puerta de madera golpeo la campana, la voz de Don Mateo grito.

--Ya voy,

Andrei lo saludo con gusto.

--Don Mateo, vengo a ver el lote que le llego ayer, me consiguió lo prometido?

--Buenas piezas me trajeron muchacho. . . Te voy a sorprender, sobre todo con tu encargo, esta le perteneció al mismísimo Félix Robledo, era su bolígrafo personal.

--El autor de pliegues negros, su vida fue todo un misterio Don Mateo, los libros que me consiguió del una maravilla.

--Si, me costó trabajo conseguírtelos, solo publico 3 en un lapso de 30 años, pero se volvió mundialmente famoso, sobre todo por las leyendas, de que algunas personas sentían cosas extrañas al leerlos, mira aquí esta, ve que patina, mira las incrustaciones, autenticada, aquí está el documento.

La pluma, de plata, las incrustaciones de piedras precios, Andrei movió la lámpara, se colocó los lentes de joyero de Don Mateo y su cuerpo se estremeció, un frio recorrió su espalda, giro la cabeza hacia ambos lados y se froto los hombros.

--De repente sentí un escalofrió Don Mateo.

--No te vayas a enfermar muchacho.

Acordaron el precio del bolígrafo y salió de la tienda con un estuche negro, dos frascos de tinta y una sonrisa en el rostro. Mientras caminaba a casa, comenzó a llover, gustaba de las lágrimas del cielo, pero esta vez algo era diferente, veía las calles distintas amenazantes, apuro el paso y llego a casa. Dejo el estuche y las tintas sobre su escritorio, preparo café y tomo los libros de Felix Robledo, recordaba que en algún cuento, mencionaba el bolígrafo. Lo lleno de tinta, y sobre una hoja amarillenta escribió su nombre Andrei Duval, miro la tinta negra y espesa secarse, pero mientras se secaba, las letras cambiaron y formaron la frase "El día es hoy, escribe". Se detuvo unos minutos, y volvió a escribir, un verso de un poema que tenía en mente: "Viajo por la noche como un gorrión bajo la lluvia", la frase adivina, cambio, ahora decía "Pública el verso en 2 meses, será un éxito".


Se levantó de la mesa asustado y volvió a sentir el mismo escalofrió que en la tienda de Don Mateo. Sabía de memoria la historia de la desaparición de Félix, simplemente se había esfumado, dejando atrás su casa, sus libros y la pluma que ahora era suya.

Pensó en el éxito mediano que él, Andrei, había tenido con sus cuentos y sus poemas sueltos, tal vez ahora podía cambiar gracias a la tinta del bolígrafo de Robledo.

Dos meses después, en la revista Papel, el poema de Andrei, fue un éxito total, gano el premio Rulfo, el premio Cortázar y el Pessoa.

Regreso a casa luego de la última premiación, se recostó sobre el sofá, miro en el techo un letrero que decía "Deberías estar escribiendo, sonrió, se levantó del sofá, se quitó el saco, tomo el frasco con tinta, era momento que el bolígrafo, le revelara que hacer.

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