En un ameno y amistoso dialogo, lleno de fraternidad, esto es lo que decían: ¿seremos realmente importantes?-dijo la de Perú- los hombres juran defendernos, pero¿nos preguntan si queremos guerras?- prosiguió- tal vez signifiquemos algo contesto la de Chile- pero no logro entender las pugnas de los hombres; si somos naciones hermanas no debemos pelear-dijo la de Perú- ,concuerdo contigo hermana prosiguió la de Chile- pero solo somos genero que simbolizan sus egos políticos, heredados en mas de doscientos años de historia. Y es allí donde nacimos dijo la de Perú- y pensar que se hacen llamar naciones hermanas, pues peleando por tierra y mar ¿Qué clase de familia somos?; pues en mi forma de ver las cosas prosiguió la de Chile- nosotras no deberíamos existir, pues mas que hermandad, simbolizamos separación, marcamos fronteras en vez de unir pueblos. Es verdad dijo la de Perú- antes de la llegada de los españoles, éramos una sola gran tierra, sin divisiones, éramos hermanos de verdad, los hombres eran libres, las tierras y el mar eran de todos los seres que vivieron en este continente-finalizo-
Después de un momento de silencio, se escucho la voz del viento que comenzó a silbar, en ese momento ambas banderas se miraron y se abrazaron en señal de paz y hermandad, se abrazaron para demostrarle al mundo que ellas no querían ser divisoras, sino hermanas de verdad.
Pase lo que pase hermana dijo la chilena- seguiremos siendo hermanas, son los hombres los que van a la guerra, son ellos quienes nos llevan. Así será hermana contesto la peruana- son los políticos y gobernantes los que deciden, y son los pueblos los que obedecen, los hombres tampoco tienen la culpa, son los políticos prosiguió- y ni siquiera van a la guerra, dan la orden y se esconden cobardemente con sus familias finalizo la chilena-.
La noche callo sobre aquel rincón desértico de Latinoamérica y la luna guardo en silencio el dormir de aquellas Banderas Hermanas.
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