Lectura

Tres horas...

Por Luis Soto · Venezuela · Historia real

Tres horas después el hombre ríe del chiste aquél que buscaba sacarlo de su ostracismo, una mueca leve, tímida, temerosa se refleja en su joven rostro que busca en el recuerdo el instante de la sonrisa. En aquel rostro sombrío, tosco, inexpresivo, pensativo, taciturno, se reflejaba una luna creciente y un extraño brillo emanaba de su mirada de hombre feliz.

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