Lectura

SUEÑO

Por Antonio Rolando Arenas · Argentina · Otros

Me soné la nariz en el baño, encorvado hacia el lavatorio. Me soné una y otra vez, ya que no podía respirar. Al sonarme la nariz cayeron unos "grumos" sobre el lavatorio, cada vez fueron cayendo más y más. El lavatorio se cubrió de ellos. Yo abrí la canilla para que el agua se los llevara a través de las cañerías y los depositara en las cloacas. El agua surgió. Los roció rápidamente. Los cubrió. Los bañó. Pero ellos, los "sempiternos", como los bauticé al despertarme permanecieron inmóviles mientras el agua se escurría. Cerré la canilla. Al desalojarse el agua del lavatorio, los "sempiternos" quedaron desparramados y escurridos. Poco a poco, al observarlos, comenzaron a levantar unas pequeñas alitas. Otro empezó a caminar tan despacito como un caracol luego de la lluvia. Era rojo, pequeño y gordo. Había otro verde, delgado. Otro negro y amarillo. Todos caminaban alegres por el lavatorio de mi baño. Ya aliviado, ya que la evacuación nasal me permitía respirar tranquilo, me alejé del baño con asombro, pensando, tal vez, que los "sempiternos" esos bichitos simpáticos, curiosos y provistos de colores gelatinosos estuvieron allí habitando mi nariz desde tiempos inmemoriales.

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