-¡Miren! Soy de Cubana de Aviación.
Gritó eufórico haciendo piruetas. Desde arriba disfrutó del paisaje, de las casas, y de los árboles que parecían hormigas; hasta que un águila se arrojó sobre él. Mi avión sintió miedo y cayó de picada al mar convirtiéndose en hipocampo.
Vio los bancos de corales, las anémonas, peces, tiburones... mi avión sintió miedo y se convirtió en submarino. Ahora podía andar entre los delfines, sirenas; ver las manchas de bonitos, atunes, ballenas...
Mi avión sintió miedo de ellas y subió a la superficie convirtiéndose en barco. Desplegó sus velas, que se aferraron al viento. La mar comenzó a encresparse y una tormenta sacudió la proa del barco avión. Sintió miedo de la tempestad, y como a lo lejos vio un faro, se encaminó hacia la luz. Le gustó tanto su parpadear que se transformó en farola.
Pasaban juntos el tiempo, guiando a los barcos extraviados, hacia los muelles, y escuchando historias de pescadores y fareros.
Una mañana la farola avión, sintió el graznido de un pelícano y recordó quién era realmente. Entonces se convirtió en gaviota y voló hasta la ciudad.
Hace unos minutos tocaron al cristal de mi ventana. Era mi avión de papel que regresaba sin miedos y lleno de recuerdos.
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Comentarios
Excelente...! realmente me gusto mucho... el niño interior te agradece Erasmo. saludos cordiales desde Argentina.
El libro contiene este y otros relatos breves para el lector infantil y juvenil. Un bello relato da título al libro donde el miedo se convierte en hermosos recuerdos