Lectura

Un Ángel femenino muy Chilena

Por Rey Neira Bustamante Admin · Chile · Fantasía

Un Ángel femenino muy Chilena
I. La llamada
A ver, vamos por parte. Si a ti te dicen que Dios en persona se te va a aparecer un martes cualquiera a las cuatro de la tarde mientras te tomas una once con una marraqueta con palta, lo mínimo que esperas es una luz enceguecedora, trompetas y ángeles volando en círculo.
Pero no. El Tatita Dios llegó piolita. Se sentó al frente mío en la mesa del comedor, miró mi taza de té supremo y me dijo, con una voz que sonaba como trueno suave:
-Camila. Has sido elegida.
Yo casi me ahogo con el pedazo de pan.
-¿Cómo que elegida, oiga? ¿Para qué? Si ando más pata que la mugre y no he pagado la cuenta del agua todavía, no me venga a embargar...
-No vengo a cobrarte nada, hija mía -dijo Él, suspirando con una paciencia infinita-. Te he seleccionado para una misión de alta trascendencia. Dentro de cincuenta años, cuando seas abuela, un evento en la Tierra requerirá de la intervención de un ángel con tu línea de sangre. Por lo tanto, desde hoy, comenzaré tu entrenamiento para convertirte en un ser de luz, virtud y perfección celestial.
Me quedé mirando al Tatita. Tenía una túnica blanca impecable, de esa que ni con cloro queda así de bacán.
-O sea... ¿me va a transformar en ángel? ¿A mí? Póngale cero, jefe. Si yo soy re pajarona a veces y el otro día me mandé un condoro medio feo en la micro. No me dan ni alas para ser santa.
-Para eso tengo tiempo -respondió Él con una sonrisa tranquila-. Te puliré.
Apretaba los dientes el Tatita, pero no sabía en la que se estaba metiendo con esta cabra.
II. Clases de protocolo celestial
Al día siguiente empezaron las tutorías. El problema no era que yo fuera penca o mala persona. Si igual soy aperrá, le hago nanai a los cabros chicos, ayudo a las viejitas a cruzar la calle y le doy comida a cuanto kiltro anda chascón por la cuadra. El problema eran las formas.
-Camila -me corrigió Dios una tarde mientras caminábamos por el parque-. Un ser celestial no dice "¡shaa, la volá cuática!" cuando presencia un acto de misericordia. Decimos: "Alabada sea la grandeza del espíritu".
-Ya, pero es que estuvo choro el gesto, po Tatita -me defendí yo, acomodándome la mochila-. El gallo le devolvió la billetera con caleta de lucas y todas las tarjetas al caballero. Eso en mi barrio no se ve todos los días, ¡eso es un milagro po! ¿Cachai o no cachai?
El Tatita se pasó la mano por la frente. Se notaba que le estaba saliendo una cana nueva, y eso que es eterno.
-Y tampoco puedes andar respondiendo "ya, filo, al tiro" cuando te pida que entones un salmo. Ni andar dando jugo en medio de la oración.
-Es que me sale del alma, po. ¿Usted no quería que fuera una chiquilla avispada y auténtica? La gente de acá habla así. Si me pongo a hablar como matea apolillada de libreto español, mis amigas me van a agarrar para el fideo y van a decir que ando inflá.
-Hay un equilibrio entre la autenticidad y la gracia divina, Camila...
-Ya, no se ponga fome ni le dé lata al asunto. Miren, ¿por qué no nos comemos un completo la raja y me sigue explicando lo de la paciencia divina? Yo invito, pero sin chucrut porque la guata me queda achacada.
Ese día me pareció ver que el Creador del Universo ponía los ojos en blanco.
III. La prueba del vocabulario
Pasaron los meses y la cosa no mejoraba mucho. Habíamos logrado que no me pusiera fresca ni dijera garabatos pesados al menos cuando el carrete se ponía weno o cuando la micro me dejaba pagando, pero el hablar chileno no se quita así como así. Dios trataba de enseñarme la serenidad de los querubines, y yo le enseñaba lo que significaba no andar de barsa o cuando alguien se ponía muy jote.
-A ver, Camila -me probó un día-. Imagina que alguien te insulta injustamente en la calle o se porta como un cuma. ¿Qué hace un ángel en potencia?
-No le pesco ni una -respondí convencida.
-¿Cómo dices?
-O sea, le digo: "Oye, no te pasís al chancho, no me vengas a lesear que no ando de humor". Y si insiste, le entra el julepe y sale corriendo.
-¡Camila! -protestó Él-. Ponemos la otra mejilla. Ofrecemos perdón.
-Ah no, poh. Una cosa es ser ángel y otra es ser lesa, Tatita. Si me dejo pasar a llevar, después me dejan funá o se van a aprovechar de mí cuando sea abuela. ¿O acaso el problema que voy a tener que arreglar en el futuro se soluciona siendo pava?
El Tatita se quedó callado. Se cruzó de brazos y me miró con una mezcla de cansancio y ternura. Por primera vez en meses, no me corrigió.
-En eso... tienes un punto -murmuró-. La firmeza también es una virtud. Pero el vocabulario, Camila, el vocabulario...
IV. Cincuenta años después
El tiempo en la Tierra pasa volando. Un día tienes veinte años, estás pololeando y alegándole al Tatita Dios por las clases de protocolo celestial, y al otro día ya tienes las rodillas crujientes, el pelo lleno de canas y una tropa de cabros chicos corriendo por la casa, pidiendo comida y haciendo leseras.
Durante todo ese tiempo, el Tatita nunca me dejó sola. Me acompañó en el casorio, cuando nacieron mis hijos, cuando se me quemaba el almuerzo y en las buenas y en las malas. Él se fue acostumbrando a mi hablar campechano y yo me acostumbré a buscar la luz en los momentos difíciles. Tal vez no era el ángel más refinado del cielo, pero sí la más chora, firme y leal de toda la cuadra.
Y entonces, un martes cualquiera mientras tejía un chaleco en la mecedora, el aire del comedor se puso tibio y con un olor suave a flores.
Miró hacia la ventana y ahí estaba de nuevo el Tatita, flotando piolita, mirándome con una sonrisa de lado a lado.
V. La hora de la verdad
-Llegó el día, Camila -me dijo con su voz de trueno suave, pero esta vez llena de orgullo-. Han pasado cincuenta años. Has criado a tu familia, has mantenido la fe y, a tu manera, te has convertido en un ser de luz idóneo.
Yo me dejé de tejer, me acomodé la espalda que me atornillaba un poco y lo quedé mirando.
-¿En serio, Tatita? ¿Tan rápido? ¿Y ya estoy lista para ser ángel con todas las de la ley?
-Estás más que lista -respondió Él, extendiendo la mano-. El problema para el que te estuve preparando todos estos años ya está ocurriendo abajo en la calle. Tu nieto mayor está en un dilema enorme y necesita la guía exacta de un ángel... pero de un ángel avispado, que sepa cómo se vive en la Tierra, que no le venga con cuentos y que le hable sin rodeos. Este muchacho tiene que llegar a adulto pues ara cambios transcendentales en el mundo...
Me puse de pie, me arreglé el delantal de cocina, me ajusté los lentes y le di un asentimiento de cabeza al Creador.
-Dígame no más, Tatita. ¿Qué fue lo que hizo el cabro? Déjemelo a mí, que para arreglar entuertos a la chilena no me gana nadie.
En el techo se abrió un resplandor dorado precioso. El Tatita Dios me miró expectante, sabiendo que mi entrenamiento había terminado y que ahora le tocaba ver a su nueva ángel en acción.
Caminé hacia la puerta de la entrada, abrí de par en par, miré al chiquillo y le dije:
-A ver, mi amor, acérquese para acá y dígame al tiro qué condoro se mandó...
¿¿Hagamos un final distinto, quien se atreve a terminarlo con la jerga de su propio país...??
Publicarlo como una historia en su respectivo espacio con el nombre final ( país) de
Un ángel femenino muy Chilena
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Chilenismo / Expresión
Significado / Explicación
Ábrete
Apurarse o darse prisa.
Achacado / Achacada
Triste, apenado o deprimido.
Al tiro
Enseguida, inmediatamente, al instante.
Al chancho (pasarse al chancho)
Excederse, abusar de una situación o tomarse atribuciones de más.
Andar pato / Pata
Estar sin dinero, sin liquidez económica.
Aperrado / Aperraá
Persona valiente, perseverante o dispuesta a afrontar cualquier reto.
Apolillado
Viejo, pasado de moda o anticuado.
Avispado / Avispada
Alerta, inteligente, despierto o sagaz.
Bacán
Excelente, genial, muy bueno o espectacular.
Barsa
Fresco, atrevido, aprovechado o sinvergüenza.
Cabro / Cabra
Niño, joven, muchacho o muchacha.
Cachai
¿Entiendes?, ¿comprendes? (Pregunta de confirmación).
Cachar
Entender, comprender, mirar o darse cuenta de algo.
Caleta
Mucho, bastante, en gran cantidad.
Cana
La cárcel o prisión.
Carrete
Fiesta, salida nocturna o reunión festiva.
Charcha
De mala calidad, penca, mediocre o decepcionante.
Chascón / Chascona
Despeinado o con el pelo desordenado.
Chilenismo
Expresión, modismo o palabra típica del habla chilena.
Choro / Chora
Valiente, simpático, atractivo o con actitud firme.
Condoro
Error grave, equivocación torpe o metida de pata.
Copete
Bebida alcohólica o trago.
Cuático / Cuática
Exagerado, insólito, complicado o escandaloso.
Cuma
Ordinario, vulgar, de mal gusto o de baja ralea.
Dar jugo
Decir incoherencias, hablar tonterías o perder el tiempo.
Fierro
Automóvil, vehículo o coche.
Filo
No importa, olvídalo, da lo mismo.
Fome
Aburrido, sin gracia, monótono.

Fresco / Fresca
Atrevido, descarado o aprovechado.
Funao / Funada
Acabado, expuesto públicamente por una mala acción.
Gallo
Hombre, sujeto, tipo o persona.
Guata
Estómago, vientre o panza.
Inflado / Inflá
Lleno de orgullo, creído o engreído.
Jote
Insistente o pesado en el coqueteo amoroso.
Julepe
Miedo, susto o temor.
Kiltro
Perro mestizo o callejero.
Lata
Flojera, pereza, fastidio o aburrimiento.
La raja
Excelente, fantástico, maravilloso.
Lesear
Tomar el pelo, molestarse en broma o hacer tonterías.
Lucas
Dinero; específicamente billetes de mil pesos chilenos.
Mateo / Matea
Estudioso, aplicado, nerd o dedicado al estudio.
Nanai
Cariño, mimos, caricia o consuelo físico/afectivo.

Ni ahí
No me importa, me da exactamente lo mismo.
Once
La hora del té, merienda o cena típica chilena de la tarde.
Pajarón / Pajarona
Despistado, distraído o lento para entender.
Pascua
Navidad (denominación tradicional en Chile).
Pato
Sin dinero, limpio, sin fondos.
Penca
Malo, de mala calidad, mediocre.
Pescar
Hacerle caso a alguien, prestar atención o tomar en cuenta.
Pololear
Ser novios, estar en una relación sentimental formal.

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