Enciendo el noticiero y un vehículo blindado conducido por soldados norteamericanos atropella a un hombre en las calles de Haití.
Pienso y recuerdo aquellas calles, calles de un Chile lejano, de una gaviota herida gritando y gimiendo...
Recuerdo los vehículos estacionados con carabineros apostados en una esquina, la patrulla del mediodía, de la tarde larga y de la noche inquieta...
Escucho el grito. Levanto la vista.
II
Enciendo el trasnoche: "La víbora y el arcoiris" juega entre las imágines de la T.V. con un Haití pobre, semejante a un pollito hambriento y desplumado.
Pienso y recuerdo un graffiti solitario en la pared: "No a los gurkas argentinos en Haití".
Recuerdo los vehículos y a mi colectivo circulando por las calles de la universidad en la tardecita con un poco de sol...
No hay gritos. Sólo una inscripción.
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