Lectura

Una Sobrina Y Su Tía

Por Lord Markus · Chile · Erótica

Una Sobrina Y Su Tía
AVISO IMPORTANTE:
Antes de leer está historia (no real) debe saber lo siguiente: tiene relatos EXPLICITOS, solo apto para personas de mente más abierta.

Hace muchos años (2008), en dependencias de un lugar donde se imparte justicia familiar, había un guardia llamado Javier, de 27 años, que vio llegar a una atractiva mujer de unos 42 años, venia junto a una joven de 23 años, la cual también era muy atractiva. La mujer madura se acercó al guardia para tomar un numero de atención para ambas, eran tía y sobrina (Sara y Carol respectivamente) Con el pasar de los minutos, la mujer mayor y la joven comienzan a conversar con el guardia y su compañero de labores, al cabo de un rato Juan (el otro guardia) le comienza a pedir el número de teléfono a la joven, mientras la mujer mayor conversaba animosamente con Javier:
Javier: ¿usted es casada?
Sara: separada, ¿y tú?
Javier: soltero, sin compromiso.
Sara: que bien.
Javier: igual, a mí me gustan las mujeres mayores.
Sara: que casualidad, a mí me gustan jovencitos.
Hubo una sonrisa cómplice y Javier volvió a su puesto, en tanto Juan logro conseguir el numero de la joven. Ya pasado casi 3 horas de estar allí ambas mujeres, Carol se acerca a Javier:
Carol: oye, ¿a qué hora sales de acá?
Javier: a las 15:00 hrs, ¿Por qué?
Carol: ¿te vengo a buscar?
Javier: bueno, te espero.
Carol: chao.
Javier: chao.
Javier quedo pensando para sí mismo: "las dos están bien ricas". Pero solo tenía la certeza de que la joven Carol iría a buscarlo a su trabajo, aunque no estaba muy convencido, hasta que llegó la hora de salida y allí estaba ella, con mirada coqueta y ropa apretada, muy sensual y tentadora. Tomaron rumbo hacia un lugar en donde se mezcla lo urbano con la naturaleza. Allí no fue mucho lo que conversaron, se miraron y se besaron como si fueran novios que llevaban años de relación. Javier de pronto puso sus manos en el trasero de Carol, y ella le correspondió tocándole su parte intima, esto excitó a ambos. Así, Javier desabrocho la blusa de Carol, le levanto el sostén y comenzó a lamer sus pechos, sintiendo la suavidad y dureza de aquellos pezones color café mientras. Después de unos momentos, Carol se agacha, le baja el cierre del pantalón a Javier, extrayendo su miembro y comenzando a realizar una felación, luego de un rato, Javier le bajo el pantalón y el calzón a Carol para lamerle la vagina, ella la tenía suave, depilada. Ya estando con su entrepierna humedecida, Carol se agacho apoyando sus manos en un tronco que ofrecía el lugar, para que Javier la penetrara, y así, entro en ella en plena naturaleza, con el riesgo de ser sorprendidos en pleno acto por cualquier persona o estudiante menor de edad (los cuales frecuentaban aquel lugar de forma frecuente) Ella llegó al orgasmo y unos segundos después Javier también, dejando en el interior de Carol una carga de semen tibio. Ambos se arreglaron su ropa y se retiraron del lugar totalmente satisfechos. Después de una semana de aquello, Carol visitó a Javier en su trabajo, en ese momento, Javier le dijo que lo esperara en el baño de minusválidos (era el único baño que tenía pestillo por dentro y era, además, amplio). Ella se dirigió al lugar, y detrás de ella, Javier hizo ingreso a dicho baño. Apenas se cerró la puerta, comenzaron a besarse, Javier le beso el cuello y mientras la manoseaba por todas partes, así, el mismo con sus propias manos le saco toda la ropa de la cintura para arriba, incluyendo el sostén; le bajo el pantalón y el calzón y procedió a practicarle sexo oral a Carol, para dejar su parte íntima lo más húmeda posible, la hizo girarse y le paso brevemente su lengua por el ano, ella se estremeció.
Javier: ¿se puede hacer algo aquí? (tocándole con un dedo el ano a Carol)
Carol: mmmm!!!! (emitió ese sonido de forma coqueta y ardiente) no lo se.
Javier se bajó su pantalón y bóxer, se sentó en el inodoro, Carol se sacó el pantalón y el calzón y se sentó sobre Javier haciendo que el pene entrara en su húmeda vagina. Ella comenzó a hacer movimientos de arriba abajo, suave, mientras Javier la sostenía de la cintura y le chupaba sus pechos, poniendo también sus manos en el trasero desnudo de Carol. Después de un largo rato, ambos acabaron al mismo tiempo. Este tipo de encuentro en el trabajo de Javier volvieron a suceder un par de veces más. A pesar de pasarlo tan bien en sus aventuras con Carol, Javier aun así quería conocer a Sara, la tía de Carol, él sabía que una mujer de esa edad era más osada y sabían hacer más cosas que una joven no haría, ideo un plan para poder compartir con Sara y ver si algo pasaba, pero no tenía su número telefónico, así que hablo con Carol para coordinar una junta con ella, su tía, Javier y Juan, era el pretexto ideal, así que, habló con Carol para proponerle la idea. Pero el destino es tan loco e impredecible, que la ocasión dio la oportunidad: Sara se presentó al trabajo de Javier para realizar una consulta, momento que no se podía desperdiciar. Javier le busco conversación a Sara:
Javier: hola, ¿Cómo esta?
Sara: hola, bien ¿Y tú?
Javier: bien, que bueno que vino para acá. Sara: ¿sí? ¿Por qué?
Javier: con mi compañero queríamos hacer una junta con usted y su sobrina, ¿le gustaría?
Sara: algo de eso me mencionó la Carol, podría ser, esta buena la idea.
Javier: buena, incluso podríamos ir a tomarnos una cerveza los dos un día de estos.
Sara: podría ser, yo te aviso, dame tu número para llamarte.
Javier le da su número y anota el de ella, con las ganas de que algo pasara con la mujer, pero con la conciencia a sabiendas de que no podría hacer nada con ella, más que mal, es tía de Carol y seguramente le habrá contado que, entre ambos, paso algo. Un día, Sara llama a Javier para juntarse, al estar juntos y conversar, ella le comenta que solo se juntó con él después de hablar con su sobrina y preguntarle si había pasado algo entre ella y Javier, a lo que Carol le había dicho que no y a raíz de ello, decidió juntarse con él para ver si pasaba algo. Esto dejo sorprendido a Javier, el cual no quiso preguntarle a Carol porque lo había hecho, sin embargo, esto era algo bueno para sus deseos. Aquel encuentro terminó con un beso apasionado, ya vendría otra cita y a solas... Un día, Sara pasa a buscar a Javier y le invita a salir después del trabajo, Javier acepto encantado. Ella lo llevo a una pensión, una especie de motel, pero más económico, allí ambos se dieron un baño y completamente desnudos se recostaron en la cama, Javier le comenzó a acariciar los senos, y Sara le comenzó a masajear los testículos, y luego bajo y comenzó a practicarle sexo oral a Javier mientras lo miraba hacia arriba, esto provoco en Javier una excitación muy estimulante. Luego Javier se puso encima de Sara y comenzó a chupar sus pezones, duros y cafés, esos pechos que, con 42 años de vida, se mantenían firmes y duros. Luego bajó directo hacia la vagina de Sara, para jugar con su lengua hasta hacerla acabar, pasando también su lengua por el ano de la mujer, ella estaba maravillada de vivir ese encuentro con un joven 15 años menor. El tiempo avanzo, en cuestión de un par de meses, Sara se llevaba a Javier a su casa, con conocimiento de sus hijos, ella lo presento como pololo, en cambio en el caso de Javier, su familia nunca supo de aquella relación (era muy reservado con su vida privada). Ya no recurrían a juntarse en pensiones ni moteles, simplemente compraban alcohol y cigarros y a veces algo para comer, estando en su casa, el sexo era en completa tranquilidad y desenfreno. A veces a Javier se le ocurría que hicieran alguna locura y ella aceptaba, eso le hacía sentir más joven y más viva. Una noche, jugaron con un naipe, el que sacaba la carta menor debía sacarse una prenda y el primero que quedara completamente desnudo, debía salir hacia afuera de la casa hasta la reja y devolverse, después de un par de juegos, ella se acerca desnuda a la cocina y él se agacha y comienza a lamer el ano, algo que exitó a Sara, fueron a la cama y en ese instante, Javier comenzó a lubricar la zona con una crema, luego se puso crema en el glande de su pene y comenzó la tarea de penetrarla muy poco a poco, suavemente para no provocar exceso de dolor o molestia, muy lentamente y suave, hasta que logro insertar el pene completo en el ano de Sara, haciendo movimiento de cadera hacia adentro y afuera de forma pausada, hasta que la zona estuviese bien dilatada, al lograrlo, su ritmo de penetración fue aumentando, esto mientras le metía un dedo en la vagina y le frotaba el clítoris. Luego de un buen rato, ella logró sentir un orgasmo y después sintió como Javier soltaba el chorro de semen en su interior, esto fue un regalo de cumpleaños, ya que esa primera vez para Sara, fue el día que cumplió 43 años (esa forma de sexo lo había intentado con su ex esposo, pero el tipo era muy bruto y nunca volvió siquiera a intentarlo) A Javier le encantaba cuando Sara le acariciaba sus testículos, eso lo sentía relajante y excitante a la vez, pero lo que lo dejaba verdaderamente con un orgasmo intenso, era cuando Sara le tomaba el pene y le practicaba sexo oral, ella le chupaba el pene con tanta pasión y perfección, que lo hacía acabar hasta quedar con todo el semen en la boca para luego tragárselo... Sara se sentía joven con cada encuentro y locura, llegaron incluso a tener sexo en el trabajo de Javier, tanto en el baño de minusválidos y la cocina, también en el trabajo de Sara, también tuvieron sexo en lugares públicos para sentir la adrenalina, en lugares más alejados de lo urbano. Javier llegaba a veces a provocarle 2 a 3 orgasmos seguidos a Sara lamiéndole la Vagina, algo que ella no había vivido antes y lo mismo durante la penetración, esto hizo que Sara finalmente se enamorara de Javier, ella quería que el muchacho se fuera a vivir con ella, pero eso era algo que estaba muy alejado de los planes o deseos de Javier, y ella lo sabía, pero mientras durase su relación, ella lo disfrutaba al máximo; ella durante esos años que relación, no estuvo con ningún otro hombre, en cambio Javier no se privaba de otras aventuras ya sea en su trabajo con alguna usuaria que lograba conquistar o con una de sus compañeras de trabajo. Un día, Javier comenzó poco a poco a alejarse de Sara, él quería tener algo serio con una mujer más cercana a su edad y se enamoró de una amiga de una de sus primas... la relación con Sara llego a su fin (aunque tuvieron sexo un par de veces más) hasta que un día ya no tuvieron contacto ni vía telefónica ni nada, su historia de sexo sin poner límites el uno al otro ya había quedado atrás. Sara estuvo por un tiempo sola hasta que conoció a otro hombre de la misma edad que Javier, con el cual logró hacer una vida más definitiva y como convivientes, en cuanto a Javier, tuvo algunas aventuras más y luego un par de compromisos que no perduraron mucho, hasta que conoció a una mujer con quien formo una familia, y así jamás nunca supo de Sara ni de su sobrina Carol hasta varios años después gracias a la aparición de las redes sociales. Pasaron los años y Javier jamás supo la razón de porque Carol no le dijo la verdad a su tía Sara sobre las aventuras sexuales que tuvo con Javier, pero éste, si supo con el tiempo que Sara y Carol no se volvieron a hablar y aparentemente la razón de aquel enojo podría ser el hecho de que Sara se enterara de que Javier estuvo con ambas mujeres sexualmente.

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