Aunque a veces, la magia puede ocurrir:
Aldur había muerto innumerables veces. La primera fue atravesado por la traición. La segunda, atropellado por su caballo. La tercera, una lluvia de flechas lo dejó clavado al suelo. Cada vez que despertaba, se preguntaba cómo moriría la próxima vez. Al principio creía que era una maldición o que los dioses solo jugaban con él, hasta que comprendió algo que lo cambió todo:
Mientras caminaba por el bosque, el viento llevó hasta él un pergamino con descripciones exactas de todas sus muertes y, a continuación, otras que todavía no habían ocurrido. Siendo consciente de que podría ser el dueño de su vida, supo cómo engañar a la muerte.
Después de varias aventuras y destinos evitados, llegó a un lugar donde ya no había nada, entonces comenzó a escuchar una voz que hablaba sobre destruir la ciudad y a todos sus habitantes para empezar de nuevo. En ese momento comprendió que su dios era un escriba y su pluma.
Pero su mundo había cobrado vida hasta el punto de que las historias, dejaron de parecerse y sucedían en paralelo. Mientras en la mente del escritor, Aldur era un guerrero solitario que huía del contacto con otras personas, el Aldur del libro decidió enamorarse. Mientras el escritor concebía a Aldur como un personaje despiadado, el Aldur de libro quiso ser un caballero valeroso al servicio del pueblo. Mientras el escritor ansiaba muerte, el Aludur del libro ansiaba vida. Y así, mientras la mente del escritor imaginaba una historia, el Aldur literario forjaba su propio destino.
"Y Quizá no sea solo un libro o quizá sí, pero en cualquier caso, no dejes que nadie decida sobre tu vida o tu destino. La magia está en ti, sé tú propio dios".
*RELATO IMPROVISADO, ESPERO QUE LES GUSTE.
Un mundo entero en su cabeza, solo falta un estornudó para soltar grandes historias...