Nos hemos envuelto en los malditos vicios de este mundo, y no podemos salir solos de ellos, nos hemos vuelto seres maquiavélicos y déspotas por tener placeres y poder, nos hemos convertidos en dependientes de las drogas, en alimañas apostadoras, en adoradores del licor, en animales de instinto carnal, y de todo aquello, hay quienes llevan en sus hombros todos los vicios en si mismo.
La vida nos esta pidiendo a gritos parar con toda esta mierda, pero no sabemos escucharla, el hombre invento sus propias necesidades, y termino inventando su propia condena, estamos viviendo en un infierno instalado en la tierra.
En esta viciosa vida, la Iglesia también ha sucumbido, les han enseñado sobre misericordia, compasión y amor al prójimo, a ayudar al desposeído, ¿y que han hecho?: inventar los colegios católicos, cuya enseñanza se debe pagar una buena suma, ¿Dios les enseño a ponerle precio al derecho de educación? Es increíble como la vida cambia ante la tentación de los malditos vicios y sus malditas consecuencias, hemos vendido nuestras almas ante el vicio, ¿Qué cresta somos ahora? Mis palabras pueden sonar a religión, pero no, aunque estoy criticando los vicios, yo mismo soy un maldito vicioso, no tengo todos los vicios, solo un grado de algunos. Pero nunca es tarde para dejarlos y abrazar la fe para no volver a caer en ningún vicio.
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