Es finales del siglo XXXI en Timpiam, la única gran metrópoli en todo el mundo,
ubicada en la Amazonia brasileña que queda en pie, después de que casi toda la raza humana fuera extinguida por un extraño virus, al que los científicos llamaron ENQUIS -179 que azotó de forma misteriosa al mundo.
Primero éste apareció en una pequeña región de Colombia, en un laboratorio
secreto que los Norteamericanos habían construido allí, bajo el disfraz de su lucha por combatir al narcotráfico.
Algunos residentes cercanos a las instalaciones comenzaron a
sentirse mal y luego empezaron a caer unos tras otros como ratas.
Las autoridades trataron de esconder lo que pasaba, pero todo pronto se les salió
de las manos cuando aparecieron personas con el rostro deformado, otros perdieron la capacidad de respirar el oxígeno y murieron asfixiados.
Pero todo se complicó aun más con la creación de la posible solución al problema por una bacteria que fue transmitida en las vacunas que supuestamente fueron pensadas con el fin de combatir al virus.
Los poderes fácticos y los opulentos, crearon una nueva manera de sobrevivir
vendiendo un antídoto de tiempo extra de vida, que solo quienes tienen Criptomonedas son capaces de adquirir y con ello tener la posibilidad de sumar
minutos, horas, días, o años de acuerdo a sus medios.
Para poder obtenerlo, muchos de los que no tienen con qué, se convirtieron en
"despiadados asaltantes de caminos" cuyo único fin es lograr conseguir alargar el tiempo de los desprotegidos que lo necesitan para ver crecer a sus pequeños hijos o tan solo conseguir horas extras para alimentar a sus familias.
Ningún lugar bajo este llamado "Nuevo Orden Mundial" es seguro ahora. Hay todo
tipo de "mafias" que asaltan Bancos de antídotos para venderlos a más bajo precio a los de clase media y algunos hasta lo donan a los más pobres.
Pero el Régimen Mundial los persigue y caza como bestias usando drones y cámaras con rastreo satelital.
Los que no logran escapar son llevados ante el Magistrado Mayor, segundo al
mando de el ejército mundial; allí son "juzgados" sin testigos ni lugar a defensa alguna y sentenciados irremediablemte a ser vacunados y a morir lentamente bajo sus efectos, lejos de sus familias y sus muertes ser retransmitidas vía televisión satelital a nivel mundial. La población entera está forzada a verlos extinguirse mediante el único canal de comunicación existente. De esta manera infunden miedo en la sociedad que al ver este horrible panorama una y otra vez, temen caer en manos del gobierno por ir en contra de sus nefastas reglas.
Todo indica que en solo unos años más y a ese ritmo, serán solo unos pocos
habitantes de clase alta y poderosa, los únicos capaces de sobrevivir en este ahora hostil lugar que un día se le llegó a considerar el más hermoso visto desde fuera de la órbita del planeta...
Fin de la transmisión
Priscila Alcívar
Pluma_insurrecta
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Comentarios
Hola Priscila, es una realidad latente, no es ingenuidad pensar que esto no va a ocurrir jamás, buena historia aunque ya hay varias películas que tocan este mismo tema, yo no soy un experto con respecto a la mirada literaria de tu obra, ahora yo le hubiera puesto mas color, Por ejemplo, que la gente que se contaminaba con el virus le salías gusanos radiactivos de las orejas... pero es solo mi opinión, recuerda que entre mas escribes mas te pules, nadie partió escribiendo su opera prima a la primera, gracias por atreverte, te estaré leyendo
Rey Neira Bustamante
Fundador
@Rey Neira Bustamante, gracias por tu aporte y apreciación, tomaré en cuenta tus sugerencias.
Si haz llegado hasta aquí y me leíste, quiero pedirte de favor que dejes un comentario con tu particular apreciación del mismo y califiques según el mismo mi escrito; eso me ayudará a verlo desde tu ojo crítico de lector.
¡Gracias!