Hay tantas cosas negativas a tu alrededor que, si encuentras una que sea positiva, te tienes que aferrar como un koala al árbol. Después se te pasa el momento de entrega y, como un gato cualquiera que eres, vas en busca de alguna nueva gilipollez que ves; o tal vez te centras y descubres el Alcubin -que no creo que sea nada formal que te pueda presentar esta noche, porque es una palabra inventada-.
No sé si vale la pena pensar este mes en todos los seres humanos vivientes a la vez, o pasar siglos clasificándolos y llevándonos sorpresas, porque lo que prejuzgabas no tiene nada que ver con lo que descubres ahora de cada unidad, sea del color y la forma que sea.
Cada día me sorprende más la poca información que tengo hasta de las personas que quiero: no las conozco, y no por eso dejo de quererlas. También me sorprende -pero no me preocupa en absoluto- que no conozca a nadie, o a casi nadie, de los que hay o hubo en un estadio enorme donde había más de 100.000 personas en un partido de fútbol al que asistí una vez.
No me gusta pagar por ver espectáculos, porque considero que están sobrevalorados los protagonistas de los eventos, tanto si se trata de fútbol como de baloncesto o similares.
No me gusta pagar, eso es así: me considero más de campo, como los cardos borriqueros, que no he visto que paguen nunca nada.
B.M.
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