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CAMINO DE LA RUTA 26B

Por Pluma_insurrecta · Ecuador · Misterio

CAMINO DE LA RUTA 26B
Era viernes por la tarde y Carlos como siempre tomó la ruta 26B con dirección al sur para llegar a su casa después del trabajo. Era un hombre algo solitario y sin más compañía que Jack su gato, aquel que desde hace días no había llegado después de sus salidas
nocturnas.
En la radio se escuchaba uno de los clásicos de jazz, de esos que Carlos disfrutaba mucho escuchar mientras conducía, cosa que lo relajaba y le ayuda a olvidar las dificultades con la que diario debía lidiar en su trabajo como Recepcionista de un Hotel muy importante de la ciudad.
Cruzando por la intersección 12A notó junto a unos matorrales a la orilla del camino, lo que creyó era su gato Jack, detuvo de golpe el auto y bajó, lo llamó desde la vereda pero el gato se había escabullido por entre las hierbas que conducían hacia un bosque de
cipreses algo espeso, y pensó si era prudente entrar o no en él, pues el sol estaba a punto de ponerse y pronto ya sería de noche.
Pero su curiosidad pudo más que esa vocecilla prudente que le decía que no era buena idea meterse a incursionar por el bosque a esas horas por algo que solo era una sospecha.
Tomó de la cajuela del auto una linterna, una lata de comida para gatos que recién había comprado y fue tras él por donde creyó estaría. Siguió llamando a Jack y a ratos creía escuchar sus maullidos confundidos con algunos otros sonidos propios del bosque, el que cada vez parecía más oscuro y tenebroso.
Creyó ver unos ojos brillantes asomarse por entre algunas ramas y apuntó su linterna hacia ellos esperando encontrar a Jack al hacerlo. Pero lo que descubrió le heló la sangre: era una mujer con aspecto esquelético y con ropas desgarradas y sucias, quien sostenía entre sus manos pedazos de carne de algún animal, del que llevaba pedazos a su boca. Ella lo miraba más que con mirada de terror, con una mirada de miedo como si temiera le quitara su potaje.
Carlos se acercó a ella poco a poco, temiendo poder asustarla pero la chica se internó corriendo por entre los arboles.
Para mala suerte empezó a llover así que decidió volver al auto abandonando la
búsqueda de Jack, aún sorprendido por el impactante encuentro con aquella chica
extraña en el bosque.
Llegó hasta el auto empapado, guardó la linterna en la guantera y tomó una toalla del maletero, la cual utilizaba para secarse después de ir al gimnasio y darse una ducha todos los días.
Subió al auto y decidió proseguir su camino pero el auto no arrancó, por más que lo intentó nada parecía funcionar.
Carlos decidió llamar al servicio de ayuda en carretera pero nadie atendió su llamada, al parecer no le quedaría más remedio que esperar a que amaneciera y tratar de dormir un poco en el auto.
La mañana siguiente un policía que pasó por el lugar divisó el auto estacionado, se
detuvo para inspexionarlo dado que aquello no era algo usual en especial tomando en cuenta que era un lugar deshabitado.
Miró dentro y lo que vio fue algo escalofriante, en la parte del conductor una mujer huesuda y de ropa desaliñada muerta y a su lado un hombre también muerto, con un gato negro entre sus brazos dormía plácidamente...

Priscila Alcívar
Pluma_insurrecta

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