Hemos cambiado nuestro físico por la edad, yo más canoso, tu cambiaste tu físico para darme las dos más grandes bendiciones que una persona puede recibir de Dios a través de una mujer: nuestros hijos.
Hemos reído, hemos llorado, hemos tenido sustos, enojos, alegrías, pero por sobre todo, hemos tenido amor, del bueno, sincero. A veces no necesitamos hablar, basta con estar el uno al lado del otro, entendiendo en silencio nuestros cansancios, nuestras penas, nuestros momentos de calma.
Los momentos de locuras infantiles, nadie las puede quitar, en especial aquellos de la mano bajo la lluvia por nuestro gusto y predilección, y amor hacia una buena lluvia, que importa si nos mojamos de pie a cabeza, esa sensación y sentimiento compartido es nuestro y de nadie más, solo Dios lo comprende y con eso basta.
Mi amada mujer, compañera del alma y el corazón, bendito soy por tenerte a mi lado, bendito soy por besarte, por recorrer tu piel, por disfrutar el sabor de tu intimidad.
Nuestra vida no ha sido un cuento de hadas, el camino juntos no ha sido fácil, pero lo hemos enfrentado juntos, de la mano de Dios.
Mi Amada mujer, mi calor de hogar, mi hermosa partner, la que Dios puso en mi corazón.
A mi amada le amo demasiado, y le necesito siempre a mi lado, porque sin ella, mi vida sería un vacío oscuro y frío.
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