Lectura

"Aceite, 600 y billetes de mil"

Por luis Gallardo · España · Ciencia Ficción

"Aceite, 600 y billetes de mil"
Él no nació entre bambalinas de seda. En su árbol genealógico no figuraban apellidos de renombre ni herencias de postín; lo que había era el rastro indeleble del esfuerzo. Era hijo de un médico y jornalero del textil, un hombre que fue enlace sindical durante más de treinta y cinco años, y de una mujer de campo prieguense, humilde y jornalera, que un buen día agarró el hatillo y marchó a Cataluña para no tener que "quitarse el hambre a guantás".
Creció a caballo entre Cataluña y Andalucía, habitando ese puente de asfalto y nostalgia que unía el traqueteo del Seat 600 E con las raíces profundas de su tierra. Hoy, con la madurez de los años, aquel hombre mira atrás sin pasar del tiempo, reviviendo el viaje que fue el rito de paso de toda una generación.
Recordaba que el coche era un 600 E. Él, sintiéndose más guapo que nadie, viajaba en lo que consideraba una "zona VIP" de cinco estrellas: el asiento de atrás se convertía en una cama portátil donde los kilómetros pesaban menos bajo el sueño. Horas más tarde, era su madre quien se pasaba atrás con él para compartir el espacio y el cansancio acumulado. No había aire acondicionado; las ventanillas bajadas hasta el tope eran la única defensa, y el viaje se convertía en una oración silenciosa. Solo de vez en cuando, quizás por pura misericordia divina, entraba una ráfaga de aire caliente que sacudía el rostro con violencia. Entonces se oía aquel suspiro de alivio: "Gracias a Dios, ya estamos en Andalucía, ya estamos en Despeñaperros".
Las paradas en la ruta eran, y siguen siendo, fieles al paso del tiempo. Las Virtudes, la Venta de Paquito... lugares de parada obligada, aunque no se quisiera. Aún hoy se desviaba de la autovía para tomarse ese café fuerte, marcado, más negro que un tizón, servido sin despeinarse como si el reloj se hubiera detenido en la cafetera.

#luisgallardoautor

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Comentarios

luis Gallardo

Gracias por leer mi relato. Es una historia real, escrita con cariño y memoria. | “You didn’t just translate your words — you translated your soul ???”