Lectura

La Mata de Lima

Por Sucet Vázquez Ortega · Cuba · Historia real

La mata de Lima
"Hoy dijo la radio,
que han hallado muerto
al niño que yo fui..."
Joaquín Sabia.
Hoy llegó el aire otoñal, estamos lejos o muertos, ya no contamos con esas tardes de domingo y la familia en casa de abuelo toda reunida, ¿te acuerdas del juego de dominó que no nos dejaban tocar? No me digas que no te acuerdas, o es que no quieres, a veces el dolor nos hace olvidar, el pasado duele cuando se ha sido feliz o cuando no.
Yo fui feliz, y aunque me arranque pedacitos del alma me encanta recordar, en estos días que viene ese viento de otoño, recuerdo. Abuelo y sus traguitos de ron con jugo de naranja, nosotros, jugado en la cuadra, en el patio de Mercedes porque el de la abuela es pequeño, creo que a los vecinos les hizo falta y para evitar.....no importa, a los escondidos, al pegao, la gallinita ciega, a subirnos en las matas, ensuciarnos de tierra, escuchar a la gente dando las quejas sobre las cosas que hacíamos; pero ese día, luego del almuerzo, ¿todavía no recuerdas? Invadíamos el patio de Mercedes la Colorá, para comer limas, no eran tan ricas como las naranjas, y las espinas, enormes, ¿cuántas veces nos pincharon? pero estaban ahí para nosotros, sin tener que buscar lejos de casa, simplemente al cruzar la calle, en ese rincón del pueblo que hacíamos nuestro por el domingo, aunque podíamos comer mangos y guayabas, en esta época del año nos convertíamos en las plagas de la lima, con su sabor amargo y dulce, como la vida que nos esperaba.
¿Sientes ese viento que te trae los olores? ¿Sientes al otoño que te trae los recuerdos? Felices mañanas de visita, almuerzos bulliciosos, tardes de dominó intocable, olor a ron con naranja, risas, domingos de raspones en las rodillas, de primos y hermanos, tías y tíos, abuelos, padres, la casita imaginaria que teníamos en nuestra mata preferida, con sus ramas protectoras llenas de espinas enormes que llagaban al piso, patios sin cercas, despedidas, *"Palmas y Cañas", ¿no te acuerdas de nada?
Hoy estamos lejos o muertos, el patio de "La Colorá" no existe, fue desmembrado por los vecinos, su casa es la de otro, las reuniones familiares pasaron de moda, cada cual con lo suyo y sin los suyos, nos reunimos en los velorios y la mata de Lima no existe.
Este viento malcriado que me llena de ustedes, ¿no ha pasado por tu casa aunque sea una vez?, ese me trae el olor a Lima.
Jueves 30 de octubre del 2014

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