¿Dónde estoy?
¿Qué es esto? No siento nada... no veo nada...
El cuerpo no pesa, flota. Sin calor. Sin frío. Sin ningún tipo de resistencia. Ni el rose del aire en el cabello. Ni el agua acariciando su piel, ni un solo sonido en sus oídos. Solo vacío.
La sangre que debería estar en sus venas. Estática. Tampoco el sonido de su corazón dentro de su pecho. Como un cascarón sin nada dentro.
En la lejanía, solo un pequeño crujido... como si alguien pisara hojas secas.
-Abran la... co...ta.
-No... r...de.
Se acerca cada vez más.
Intenta moverse, pero es inútil. Nada responde.
-Rápid... -El eco se hace un poco más claro y fuerte.
-"¿Qué soy?"
-¡Ah...a!
Pulso. Un impacto cálido en alguna parte de él. <Duele>. Algo es diferente. Una presión. El calor viaja por él llenando cada espacio vacío. Hay movimiento.
-Ahora, me... c... a.
Lentamente el frío lo acosa y su piel se eriza. Se sumerge.
Su cuerpo pesa y lo arrastra a lo profundo. Pero sin tocar el fondo.
Después de un momento el shock disminuye. Desaparece poco a poco. Su cuerpo va aceptando y haciendo suyo el nuevo entorno. El vacío se siente como una corriente fluctuante.
-Todo.., b... sig... fase 3.
El estímulo cambia. La piel se eriza ante algo que avanza por debajo. Rasca. Escarba. Hasta invadir, como si forzara todo expandiéndolo mientras su peso lo hunde cada vez más a las profundidades del vacío.
El espacio comienza a cerrarse. Sin paredes. Sin moverse. Pero oprime.
Su propia piel se adhiere a lo que lo toca. Esa corriente.
Sus ojos se abren, pero no ve nada <¿Qué sucede?>
Algo se abre paso a través de él. Y no puede identificar si proviene del interior o del exterior. Recorre todas sus partes forzando sus venas, hasta partirlas.
Su boca se abre intentando gritar, pero nada. -¡Ayuda!.
Lagrimas brotan de sus ojos achicando las pupilas sin poder ver aún, pero sin dejar de sentir.
El destrozo sigue escalando, por los hombros y el cuello, dejando expuesta la carne y los huesos como si se separara.
Su mirada se pierde. Y de repente. Algo estalla.
Solo lo acompaña un sonido agudo y fuerte. La caída se ralentiza hasta que se detiene.
No flota. Pero tampoco cae.
Los músculos de la cara pierden fuerza. Su cuerpo flaquea y se suelta. La gravedad parece haberse desvanecido, junto a un dolor que casi se ha disipado.
<¿Voy a morir?>. Sus parpados pesan obligándolo a cerrarlos.
Suspendido. Ya no lucha. Y se rinde completamente esperando el fin.
Unos instantes después. Una brisa lo toca. Sus parpados no se abren, pero aun así puede reconocer... una luz.
Que inunda totalmente el espacio. Llenándolo todo. Sintiéndolo todo.
Sombras aparecen generando contraste con la luz. Moviéndose y cambiando de lugar.
Comienza a percibir otros sonidos cada vez más cerca, mientras disminuye el pitido que le hacía compañía. -Lu...- Los sonidos van siendo más claros y las molestias cada vez son menos, hasta desaparecer.
-Luco... Despirt...
<¿Estoy vivo...?> Poco a poco mueve los dedos y siente. El vacío se llena con una especie de pastizal, apenas húmedo por el rocío de la mañana.
El aroma del aire puro se cuela entre sus fosas nasales, llenando sus pulmones y relajando su espíritu.
Los cálidos rayos del sol en su piel, como una leve caricia que tranquiliza su respiración. -Lucio. Despierta.
¿Lucio?
Unas gotas frescas se deslizan por sus mejillas, hasta que... Agua. Mucha agua le cae en toda la cara. Un balde de agua de... -Lorian... pero ¿qué te crees que haces? Acas...
-Cállate idiota. Te lo mereces. Holgazán- El joven abre la boca, pero al ver la cara de su amigo, retrocede -¿Acaso no duermes por las noches? La próxima te dejo tirado. Imbécil -Luego de reprocharlo, gira lentamente y se encamina para intentar volver a sus quehaceres.
Lucio, lentamente se levanta del suelo, ahora embarrado a causa de su compañero.
<Algo no encaja> Piensa el joven al no poder coordinar las piernas. Como si volviera a aprender a caminar.
Su mirada se tuerce y levanta una ceja extrañado. <Hay mucho peso> Observa su lado derecho el cual sujeta firmemente un hacha. Y al reconocer el objeto, lo suelta instintivamente dejándolo caer al suelo de tierra mojada.
<¿Por qué, tengo un hacha?> Observa sus manos, repletas de cayos grandes y secos. Como si toda su vida trabajara con las manos o... con el hacha.
El dorso de sus manos lleno de venas, bombeando sangre debido a esfuerzo previo. Como si ya la hubiese usado.
Brazos de complexión delgada, pero constituidos de músculos duros como roca.
La mirada se desvía hacia su ropa. Una camisa blanca de mangas cortas con pequeños cordones que cierran la apertura del pecho. Un pantalón de una tela amarilla gruesa y opaca. Terminada en unas botas de cuero débil y gastado por el uso constante, pero lo bastante cómodos para estar parado mucho tiempo.
El sol golpea su rostro haciendo que frunza el ceño y entrecierre los ojos, y lleve sus manos por encima de la frente. Tapando el sol. Pero no es lo único que lo encandila.
Sus pupilas se agrandan sin poder pestañar al ver la plaza central del pueblo. Dotada de una pequeña fuente hecha de piedra blanca pulida. Parece casi nueva, como si alguien le diera mantenimiento seguido. La cual se encuentra rodeada por baldosas de piedra de diferentes tonos marrones, que hacen resaltar a la fuente, debido al gran contraste de tonos.
Construcciones de madera y piedra, de estilo rudimentario. A los costados de los caminos pedrados que nacen desde las baldosas de la plaza, como si fuera el pilar central del pueblo.
Todo dotado de árboles que intercalan sombra y luz, en una danza donde el aire participa llevando las hojas de un lado para el otro.
Lucio, se queda paralizado sin poder mover ni un dedo. Su respiración se agita de forma leve, mientras su corazón se acelera un poco.
Aprieta los dientes y dice para sí mismo -¿Por qué todo me parece tan extraño? -Intenta respirar más lento para ralentizar las pulsaciones. Eso poco a poco relaja su cuerpo, destensa los músculos y destraba la mandíbula.
Al instante después de relajarse, su memoria muscular busca el hacha. Pero su mente no puede ubicar que hacer con eso. Como si su conciencia y su cuerpo fueran en direcciones opuestas.
Como si Lucio, fuera a la vez alguien más.
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