Cierra los ojos despacio y logra escuchar a la gente del pueblo que camina, trabaja, ríe, comercia. Vive. Y el calor del sol abraza su piel, mientras un viento débil acaricia su cabello.
Abrazando el entorno, poco a poco abre los ojos. Su mano se afirma en su hacha, para así guiarla sobre su hombro. -¡Oye, ya deja de holgazanear! Que no pienso esperarte -El joven gira su cabeza para ver a su compañero.
-Ay... no seas tan llorón. Hoy pienso terminar antes que tú.
-Pues, ya llevo la mitad, así que no creo.
-¡¿Qué, la mitad?! Pero si todavía es temprano.
-Pues te pasa por borracho. Perdiste tu tiempo.
-Que no estaba borracho, solo... -Mira a Lorian y se queda sin palabras por un instante, y de forma inmediata prosigue -Solo estaba un poco... cansado -Y al verlo no puede evitar mostrar una pequeña sonrisa.
Lucio, intenta erguirse, estirando y sacando el pecho -Bueno, ya estoy recuperado. Hora de seguir con el trabajo -Mira su hacha y se encamina a "cortar". Pero se frena en seco con su visión congelada hacia el frente.
-Lorian... ¿en dónde estaba cortando?
Su amigo, pasa la mano por su cara y le devuelve una mirada agotada -Hoy tenías que despejar la zona de la torre de vigilancia. ¡Y no llevas ni la mitad! -Señala molesto y entre dientes -¡Tienes hasta el mediodía para despejar la mitad! ¡NO PIERDAS MÁS EL TIEMPO IDIOTAAA!.
El joven, ante la estruendosa orden sale corriendo a toda velocidad, por el camino que va a la torre. Como si su cuerpo lo guiara, levantando polvo por donde pasa. La gente al verlo, muestran algunas sonrisas avergonzadas. Como si hacer locuras y molestar a su compañero fuera habitual.
Al llegar a la lugar de tala, observa los árboles, las ramas, las hojas. Ve la tierra, la cual tiene algunas huellas.
Un instante después, imágenes atraviesan su cabeza: Pasos sobre hojas secas, el mango áspero de la madera del hacha, el impacto contra la corteza, astillas saltando por el aire. Y entonces... vuelve.
El árbol solo tiene una pequeña marca. -Ya veo por qué me regañó. Apenas había empezado -Se avergüenza un poco, pero sigue avanzando. Mira al cielo y nota que al sol le falta poco para estar en su punto más alto.
En ese momento, comienza a prepararse y levanta el hacha por encima de su cabeza. Agita su hacha con fuerza y golpea el árbol, pero el impacto le devuelve el hacha.
Un dolor punzante, pero pequeño lo hace soltar el hacha. Él con las manos entumecidas y el árbol solo adquiere una nueva marca.
-¡Maldita sea! Esperaba que fuera más fácil. Tal vez algo hice mal.
-Vuelve a relajar su cuerpo e inhala inflando sus pulmones. Y nota: El cuerpo se siente más ligero.
Levanta su hacha del suelo, pero ahora. Cierra sus ojos y vuelve a respirar profundamente. Su agarre se afianza, el hacha pierde su peso y el cuerpo se relaja estabilizándose.
Cuando abre los ojos, exhala fuerte a la vez que mueve el hacha tan rápido, que solo se ve el trazo del filo hasta impactar en la abertura del árbol.
Por un segundo, todo se ralentiza, el sonido se corta, el peso cambia. Como si en ese momento todo flotara. Hojas salen por los aires y un estruendo sacude el bosque.
Desde lejos solo se ve algo de polvo y algunas aves levantando vuelo.
Lucio, queda inmóvil sosteniendo el hacha, pero al parpadear. Mira el tronco en el suelo Y recién entonces lo entiende. No solo había derribado el árbol.
Lo había partido.
-¿Qué... acaba de pasar? -Atónito, se acerca a la base cortada del árbol y observa como la mitad del tocón, se encuentra despedazado.
-¿Cómo es posible? - La sorpresa a Lucio, le dura poco al ver que el tiempo, no se detiene <el sol sigue avanzando>. Sacude la cabeza y vuelve en sí -Me estoy quedando sin tiempo, si uso esta técnica puedo terminar a rápido -Su mente no puede dejar de pensar en su gran fuerza, pero se niega a seguir esa idea, tratando de no pensar y vuelve al trabajo. Utiliza la misma técnica, y durante la siguiente hora los árboles caen uno tras otro. Pero el agotamiento poco a poco lo consumía. Cada vez el hacha era más pesada y sentía que el aire se agotaba.
Luego de una larga tanda de árboles el aire se le agotaba, y tampoco podía levantar el hacha. Sus piernas cedieron y no le quedó otra opción más que descansar unos minutos -Me queda una hora más para terminar... solo un pequeño descanso.
A los pocos minutos, llega Lorian, para ver que era todo ese escándalo que se escuchaba. Al ver la destrucción de árboles de su amigo, exhala agotado. Se acerca y lo patea para llamarlo.
-Oye, que significa esto. ¿No me digas que volviste a usar esa técnica tuya?
A Lucio esas palabras <esa técnica tuya> le da extrañeza, pero no tanta. <No es la primera vez que lo uso> De inmediato vuelve le esquiva la mirada.
-Por lo que veo va mejorando. Pero te dije que no deberías usarla. ¿Acaso te quieres morir por sobreesfuerzo? ¿O solo eres idiota?
-No me voy a morir. Sé cuándo parar -Cada vez le parece menos extraño hablar de eso y se sienta en el suelo. -¿Acaso viniste a regañarme? ¿O estás aburrido?
-Ya me hartaste -Cansado de su compañero decide tomar el hacha -Vine a mostrarte como se hace para no desperdiciar madera. Animal.
Lorian, con un poco de dificultad para mover el hacha. Comienza a talar con tranquilidad. Superponiendo cortes diagonales con otros rectos. El joven lo observa sentado, como pequeños triángulos de madera salen del árbol.
Al ver esto se sorprende un poco, y se vuelve a levantar.
El árbol después de media hora cae, y su amigo apoyándose del hacha agitado -¿Ves?... Así se hace esto... -Se incorpora y suelta el hacha del cansancio, Pero no cae al suelo.
- Nada mal, aunque parece que te falta condición - Le responde de forma jocosa, haciendo enojar a su amigo. <Gracias... amigo mío>.
Empuña el hacha sin problemas y comienza a talar, con tranquilidad y precisión los árboles que faltan como su amigo le mostró. Y en 20 minutos, logra talar los 3 árboles faltantes. -Entonces, se hace así ¿verdad?
-Maldito fanfarrón - Replica Lorian, desviando la mirada.
-Ay, no te pongas así de amargado, pareces un anciano -La sonrisa del joven no desaparece, y prosigue -Bueno, gracias por venir a mostrarme lo patético que eres, pero ya hemos terminado -Al decirlo, estrecha la mano a su amigo.
Este lo mira, y observa sus manos que tiemblan un poco todavía. Una leve sonrisa aparece y acepta la mano de su compañero para levantarse. Sin perder más tiempo se da la vuelta, apuntando al camino de regreso -Pues entonces ¿qué esperas? El descanso para comer no es eterno.
El joven, se acerca para ir a la par y seguir molestándolo por el camino. Las personas al verlos pasar se ríen. Y otros tratan de calmar a Lorian.
Al cabo de unos minutos, en vez de ir directo a la posada para comer, deciden pasar primero por el Centro de Comercio, ubicado en la plaza central.
Al ingresar, se encuentran con un señor medianamente robusto, de cabello abundante hasta los hombros y, además lucía un jubón con tonos rojo oscuro muy decente, sin ningún tipo de adorno ni ornamentos. Y zapatos de viaje marrón oscuros.
-Hola Colbert, ¿cómo va todo?
Este mercader lo mira escéptico -Niño, volviste a perder el tiempo ¿verdad? No sé si debería pagarte.
-¡¿QUEEE?! ¡Pero si terminé la parte del encargo que era para esta hora!
-Sí, terminaste el trabajo de 6 horas en tan solo 2. ¿Lo entiendes?
-¡Claro, deberías agradecerme!
Suspira un poco -ahhh... maldito mocoso. Si lo hubieras terminado todo, ya te hubiera pagado el total y todo sería más rápido -Lucio, relaja los puños y su postura se vuelve a enderezar, y al notar eso, Colbert continúa -Bien, ya que te calmaste te diré que vamos a hacer. Te pagaré todo solo cuando termines todo el trabajo. Solo faltan 21 árboles.
El muchacho, entiende lo que le dice el mercader y sus recomendaciones. Así que decide aceptar -De acuerdo -Lucio, agacha un poco la cabeza y continúa -Siento haberle faltado el respeto.
El comerciante al ver esto se molesta -¡Enderézate niño! -Al escucharlo, levanta la cabeza, y ve que Colbert le está estrechando la mano -¿Te comprometes a hacerlo?
El joven, toma su mano y lo mira a los ojos con firmeza -Sí, señor.
-Excelente, en cuanto a tu ami...
El otro joven lo interrumpe sagazmente -A mi págame cuando termine todo. Tengo para comer ahora y no quiero andar cargando una molesta bolsa de monedas mientras trabajo.
El mercader vuelve a mirar a Lucio. Cierra los ojos y vuelve a suspirar -En ese caso no pierdan más el tiempo -se da la vuelta y sin más se mete al fondo del establecimiento. Los dos se miran y dicen a la vez -Bien, vamos a comer.
Ambos salen y al solo dar unos pasos, un aroma a pan y a carne los envuelve. Y un crujido de estómago se deja escuchar.
-Lucio, ¿qué vas a pedir?
-Yo quiero un buen estofado -Lo dice casi echando saliva por la boca.
-¿Acaso no desayunaste? -Pregunta sin girar a mirarlo.
-No, me quedaron pocos vallors.
-¿Cómo que pocos vallors? ¿Cuántos son pocos?
-2 kuros -Le sonríe cerrando los ojos y sube los hombros.
Su amigo se gira molesto y al ver su cara se detiene -¡Como piensas comprar un estofado con eso! ¡IDIOTAAA! -Se agita un poco, pero logra recobrar su compostura -No te alcanza -dice con una expresión inerte.
-Lo sé, por eso yo...
- No, tú te lo buscaste. No pagaré tu comida -Lucio queda petrificado ante esas palabras mientras su compañero reanuda el paso dejándolo atrás.
El Joven, totalmente resignado continúa caminando.
Al llegar a la posada, se ve una entrada amplia. Una gran puerta de madera con la fuente de la plaza grabada, y un cartel bastante grande con letras marrón oscuro y detalles blancos. "La Fuente de Madera".
Este al entrar ve la cantidad de viajeros, comerciantes y buhoneros. Además de la gente de Eylen, había muchos viajeros de los pueblos aledaños como el de Belnor, y otros provenientes de los caminos de las montañas del norte. Totalmente repleto.
Lorian le toca el hombro. -Vamos, que se nos va el tiempo -Al adentrarse, se escuchan algunos sujetos que ya están pasados en alcohol.
-Parece que hay personas que beben hasta desmayarse.
-Mientras paguen todo lo que consumen y no causen problemas -Afirma Lorian con desinterés.
-Sí, tal vez... tienes razón -Él cambia de objetivo y sigue a su compañero, hasta encontrar una mesa. La única disponible, en la cual está sentado un señor mayor con el que nadie quiere sentarse. Ellos al ver que no hay más opciones se sientan ahí.
-¡Camareraaa! ¡Por aquí! -Lucio, Levanta la mano tratando de hacerse ver.
-Voy en un momento por favor -A los pocos segundos, una joven de cabello negro un poco rizado, se acerca y al verlos se relaja -Ah... pero si son ustedes.
-Hola Kaela, cuanto tiempo -La joven, ve a Lucio sonriendo y la irrita un poco.
-¿Qué tal? muerto de hambre. ¿Otra vez has perdido el tiempo?
El joven entre dientes. -Que rápido viajan los rumores en Eylen.
-¿Rumor? Te dormiste en el árbol más cercano a la fuente de la plaza.
-Suspira, cansada de tratar con Lucio. -Lorian, ¿qué vas a pedir hoy?
-La verdad quiero un estofado de venado -Ella anota.
-¿Y tú?
-Que frialdad -Cambia su postura y guiña un ojo -Quiero lo mismo que mi amigo.
-Son 20 kuros -El joven se congela unos segundos por el precio.
-Solo tengo 2 kuros -La joven observa a el compañero que cierra los ojos y levanta los hombros, luego vuelve la mirada al idiota de nuevo.
-Pídeme algo que puedas pagar. ¡Y no me hagas perder el tiempo!
-También podrías prest...
-No, ya me debes 10 kuros del otro día. Hasta que no me pagues no te ayudaré más y te seguiré tratando así -Gira la cabeza y ve que otros clientes la llaman y continúa más resignada -Dame lo que tienes y veo que hago. Pero mañana quiero que me pagues lo que debes -Lucio le entrega el dinero, Lorian también y Kaela, se va con mucha agilidad para evitar de chocar a los clientes y tratar de atender a todos.
Ambos jóvenes charlan sobre el trabajo mientras esperan los platos. El anciano del pueblo que estaba junto a ellos, se dispone a marcharse ya que no tenía nada más que hacer. - ¡Adiós anciano! -Lucio lo saluda agitando el brazo.
-Oye, ¿no te parece una falta de respeto decirle así? -Su amigo se toca la barbilla mientras se hecha levemente para atrás.
-No, hace mucho que lo conozco al viejo Laren. Creo que está bien así.
Este resignado deja escapar aire y se rinde -Ahh... olvídalo.
La espera continúa. Los viajeros y gente del pueblo entran y salen constantemente. Y de un momento a otro la muchacha, trae los 2 platos de los jóvenes.
Primero un cuenco grande de madera, con un aroma profundo, salvaje y una pizca de cerveza. El "Estofado de venado". Con grandes trazos de carne flotando en una salsa oscura y brillante.
Acompañados por hongos y verduras cocidas hasta quedar tiernas y a su lado un pan recién horneado.
Y el segundo plato. Con un caldo espeso color marrón rojizo. Zanahorias, cebollas y raíces cocinadas durante horas hasta casi desaparecer, el olor a especias y carne llenaba el cuenco incluso antes de acercarse al rostro -Sus platos muchachos -La chica le guiña un ojo a Lucio.
Él revisa su plato con la cuchara y hay algo que no se deshace en el fondo. Y Sonríe un poco. Había unos pequeños trozos de venado. <Gracias... Kaela>.
-Vamos come de una vez que tenemos que continuar con el trabajo.
-Rápido oculta esos pequeños trozos para que su compañero no los vea y se lo come lo más rápido que puede. Bebiendo directamente desde el cuenco.
Al terminar exhala fuertemente satisfecho -¡Aaaahhh! ¿Quién diría que la comida barata podría ser tan rica? Muy bien ya estoy listo -Se levanta despacio y se estira un poco. Toma su hacha y se dispone a salir del establecimiento. Su amigo lo sigue de inmediato después de terminar su plato.
Paso a paso se acercan a la salida y, antes de irse, Lucio, no puede evitar desviar la mirada un momento por los alborotadores del fondo. Llaman su atención un momento y lo obliga a detenerse, ya que uno de ellos le devuelve la mirada. Lorian, casi fuera, lo mira y le hace una seña para que se apure. El joven lo ve y reanuda su marcha.
Después de todo, el descanso no es eterno.
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