Lectura

Entre sombras ( Fragmento )

Por Brian Montero · Mexico · Novela Negra

Entre sombras ( Fragmento )
-Este modelo fue diseñado en Leipzig, en 1981, pero la tecnología original viene de mucho antes... de los programas conjuntos entre la Stasi y una red llamada "La Sociedad Trece". Ellos buscaban algo más que espionaje: buscaban control. No de personas, sino de decisiones, esos alemanes eran y son unos genios.

El silencio se volvió pesado. Laura y Eduardo intercambiaron una mirada.

MONITOR encendió un cigarro y se acercó a un viejo mapa del mundo clavado con alfileres de colores.

-En México intentaron intervenir por primera vez en 1968. No con armas, ni con soldados, sino con información. Querían provocar un caos calculado: que las protestas y los movimientos sociales generaran una fractura entre el pueblo y el gobierno.

Su objetivo era que el país se fragmentara en facciones, para luego ofrecer "estabilidad" a través de acuerdos financieros y políticos... controlados por ellos.
Eduardo lo escuchaba sin parpadear.

-¿Está diciendo que el conflicto del 68 fue provocado deliberadamente por esta sociedad?

MONITOR lo miró con una mezcla de compasión y resignación.

-Provocado, no. Dirigido. Las tensiones ya existían. Ellos solo encendieron la mecha y cuidaron que ardiera sin apagarse. Lo hicieron en Praga, en París, en Roma... y aquí en México era una pieza clave, un laboratorio político. Querían ver si podían moldear un país.
Laura bajó la mirada.
-Y lo lograron... al menos por un tiempo, solo que no calcularon que Ordaz, fuera espia de la CIA en la mal llamada latinoamerica, eso se les fue de control.
El viejo espía asintió.
-El proyecto se archivó oficialmente en 1970. Pero yo sé que nunca se detuvo. Las señales, los códigos, los símbolos... todo siguió operando, disfrazado de diplomacia, de cooperación, de "desarrollo global".
Eduardo tomó el dispositivo y lo guardó nuevamente en la caja de plomo.
-Entonces, lo que ocurrió ahora, conmigo, no es casualidad.
-Nada en su posición lo es -respondió MONITOR con gravedad-. Si usted tiene el número trece, señor presidente, significa que lo están evaluando. Y si lo están evaluando, es porque lo consideran parte de algo... aunque usted no lo haya aceptado.
Laura lo miró fijamente.
-¿Qué significa eso, exactamente?

MONITOR apagó el cigarro y respondió con voz baja, casi como si temiera que lo escucharan:

-Significa que el juego empezó otra vez. Y que esta vez, México no es el laboratorio... sino el tablero completo, somos la puerta hacia sudamerica, tengo entendido que se reunirá don lideres del sur en meses siguientes.
--Eso, pocos lo saben. . .
--Un viejo espía jamás deja de tener curiosidad....

La noche siguiente, una llovizna fina caía sobre la Ciudad de México. Desde el despacho presidencial, las luces estaban apagadas; solo el resplandor azul de una pantalla iluminaba el rostro del presidente. En ella, se desplegaban líneas de código que no provenían de ninguna red nacional. Eran pulsos de radio captados desde

Toluca: una señal constante, repetitiva, que viajaba más allá del Atlántico.

Laura se movía nerviosa entre monitores, con audífonos y un semblante tenso.

-Confirmado -dijo, bajando la voz-. La estación sigue transmitiendo. No en tiempo real, sino en ventanas de sincronía, cada seis horas.
Eduardo la observó.
-¿Hacia dónde exactamente?
Laura giró la pantalla.
-Hacia Varsovia... y Bucarest. Ambas ciudades están recibiendo la misma frecuencia. Pero hay algo más: los paquetes de datos contienen coordenadas mexicanas. Alguien está mandando información desde aquí hacia Europa del Este.

Valoración: 0.0/5 (0 votos)

Comentarios

Aún no hay comentarios. Sé la primera persona en compartir una opinión respetuosa.