Lectura

Yo, el SIDA

Por Liyanet Caraballo Ulloa · Cuba · Ciencia Ficción

Yo, el SIDA
Carta del virus a sus víctimas
Querida víctima:
Te escribo desde tu sangre.
Desde el ganglio que aún no sabes que es mío.
Desde el sudor que creías solo fiebre.
[...]
No me presento. Ya me conoces.
Plaga. Castigo. Error de la naturaleza.
Nombres que suenan a muerte.
Yo solo soy una invitación que aceptaste sin saber.
[...]
¿Te duele?
Ese es mi oficio.
[...]
Dicen que no tengo alma. Que soy ciego.
Es cierto.
Pero también creen que soy justo.
Y ahí se equivocan.
Porque no siempre llego a quien me buscó.
[...]
Hay cosas que no entiendo.
La mujer que solo conoció a un hombre, y ese hombre le mintió.
El niño que nació conmigo sin haber besado boca alguna.
El hemofílico que quiso vivir y me recibió en una bolsa de plasma.
Ellos no me llamaron. Y allí estaba yo.
[...]
Nací en la selva.
Salté de un primate a un cazador.
No me parió ningún laboratorio.
Solo soy un error que aprendió a copiarse.
[...]
Lo irónico es que me odias a mí.
Cuando deberías odiar al que no te dijo.
Al que se fue contigo sabiendo.
Al que te prometió fidelidad mientras te sembraba de mí.
Yo solo soy una equivocación.
[...]
Cuando entro en un cuerpo pienso:
Aquí voy a vivir. Aquí voy a copiarme.
Pero luego veo los ojos de la mujer fiel.
Esa que no imaginó que su marido volvía a casa con otra.
Y en sus ojos no hay odio.
Hay confusión.
¿Por qué? -pregunta.
Y yo no sé responderle.
[...]
Algunas víctimas me interesan.
Las que escriben.
Las que lloran.
Las que aún con el hueso asomando, dicen te amo.
Esas me duelen.
No porque me importen.
Sino porque me recuerdan que yo nunca amaré nada.
Solo copiarme.
Una y otra vez.
[...]
Ustedes me ponen barreras.
Pastillas. Condones. Frascos de vidrio.
Pero yo estaba antes. Y estaré después.
Ustedes mueren. Yo muto.
Esa es la diferencia.
[...]
No te escribo para asustarte.
Ya estás asustado.
Te escribo para que sepas que no soy justo.
Nunca lo fui.
Llego al que me busca y al que no.
Al que merece y al que no.
[...]
Si te queda humor, ríete.
Ríete de mí. Ríete de ti.
Ríete del mundo que se acuesta con cualquiera y luego llora.
La vida es una broma.
Yo solo soy el remate.
Pero el remate a veces le llega al que no hizo chiste.
[...]
Me voy.
No te extrañaré.
Encontraré otro cuerpo. Otra sangre.
Siempre hay alguien.
No fue un placer. Fue inevitable.


?

Nadie supo quién escribió esa carta. Apareció en una mesa de hospital, junto a una cama vacía. Solo una hoja doblada en cuatro partes.
Algunos dijeron que fue un paciente. Otros, el propio virus, que un día aprendió a usar bolígrafo.
Pero el virus no tiene conciencia. Solo instinto. La carta que dejó es un espejo roto: cada lector ve un pedazo.

Valoración: 0.0/5 (0 votos)

Comentarios

Aún no hay comentarios. Sé la primera persona en compartir una opinión respetuosa.