Lectura

Las dos caras

Por Liyanet Caraballo Ulloa · Cuba · Ciencia Ficción

Las dos caras
Carta de una adolescente a sus padres
Papá, mamá:
Si leen esto, ya no estoy.
O estoy demasiado lejos para decírselo en persona.
Perdón por no tener valor para mirarlos a los ojos.
[...]
Ustedes creían en la niña buena.
La de las notas altas.
La que llegaba temprano.
La que pedía permiso.
Y yo era esa.
Pero también era otra.
[...]
Cuando salía con la mochila, no siempre iba a estudiar.
A veces iba a casa de él.
Un chico más grande.
Uno que no conocían.
Ustedes no sabían.
Yo era buena mintiendo.
[...]
Las fiestas.
Los sábados en casa de "una amiga".
Las veces que dije "voy a la biblioteca" y fui a otro lado.
Las fotos que borraba.
Los mensajes que escondía.
Ustedes veían una adolescente tranquila.
Yo no sé qué veía en el espejo.
[...]
No fue culpa de nadie.
Fui yo.
Quise probar.
Quise sentir algo que ustedes nunca aprobarían.
Y lo probé. Y seguí.
Hasta que no pude.
[...]
Una noche, con él, sin protección.
Dijo que no pasaba nada.
No importa.
El virus entró.
Yo ni lo sentí.
Seguí siendo la niña buena en casa.
Por dentro ya estaba rota.
[...]
Los síntomas llegaron cuando ya no pude ocultarlos.
La fiebre. El cansancio.
Esas manchas que ustedes vieron y yo dije que era alergia.
Mamá, me creíste.
Papá, no preguntaste.
Confiaban en mí.
[...]
El diagnóstico me lo dieron sola.
Fui al médico sin decirles.
Cuando el doctor me dio el resultado, no lloré.
Me quedé en blanco.
¿Ahora cómo se lo digo?
No supe.
Por eso no se lo dije.
[...]
Perdón por no ser quien creían.
Perdón por las noches que no dormían esperándome.
Perdón por llegar con los ojos brillantes y que no supieran que era de alcohol.
Perdón por todo lo que no se imaginaban.
[...]
Ustedes me dieron casa, comida, amor.
Yo lo cambié por unas horas de adrenalina.
Por sentirme querida por alguien que no me quería.
Qué ingenua.
[...]
El SIDA mata.
Pero a mí me mató antes el miedo.
El miedo a que me descubrieran.
El miedo a ver sus caras.
Por eso me callé.
[...]
No quiero que me lloren.
Quiero que me perdonen.
Si no pueden, lo entiendo.
Yo tampoco me perdonaría.
Esta carta duele más que mi muerte.
Porque la muerte es natural.
La mentira duele distinto.
Y yo les mentí.
No con otro hombre.
Con mi silencio.
[...]
Si pudiera volver, no cambiaría el contagio.
Cambiaría el miedo.
Les habría contado.
Pero no lo hice.
Y ahora es tarde.
[...]
Cuídense.
No dejen que mi ausencia les pese más de lo que pesó mi silencio.
Yo ya me fui.
Ustedes todavía pueden.
Hablen. Escuchen.
No crean siempre que los hijos son lo que aparentan.
A veces no sabemos ni quiénes somos.
[...]
Perdón por no ser la hija que merecían.

?
Los padres encontraron la carta debajo de la almohada, después del entierro. La madre la leyó en voz alta, entre sollozos. El padre salió al jardín y se quedó mirando el vacío.
Nunca supieron quién era él.
Nunca supieron si fue feliz.
Solo supieron que la hija que creyeron conocer no existía.
O existía, pero a escondidas.

Valoración: 0.0/5 (0 votos)

Comentarios

Aún no hay comentarios. Sé la primera persona en compartir una opinión respetuosa.