Lectura

AMOR DE SOMBRA LUNAR

Por Elder J. Ríos · Venezuela · Romance

AMOR DE SOMBRA LUNAR
I

No era el nuestro un amor nacido en plazas, en banquetes,
o en lujosos salones de adoquines o mármol. Él, simple
Grumete de maderas, salitre, mar y tormenta. Yo, única hija
en gran palacio de Virrey, con destino trenzado en perlas y
tapices de seda.
Celebramos furtivos encuentros bajo los quemantes soles
del austro, mientras mi padre perdido en sus laberintos de
oro y mercados, olvidaba vigilar desde su orgullosa
atalaya; nuestra pasión, un secreto de barcos y de cuerdas,
una llama dulce que la ciudad no debía nombrar.
Mas el plan de la luz se hizo sombra y naufragio, el ojo del
mundo se posó sobre mi anhelado deseo; y mi alma
encerrada en una jaula dorada fue mi condena, y mi
corazón moría en un silencio de hielo.
Dos mundos distantes, dos mareas que se encontraron en
un instante robado.

¡Amor de sombra lunar! ¿Cubrirás con tu manto
estrellado el secreto de los enamorados?

II

En el ocaso de los días, la sombra cobija al amor que no
muere, un secreto que el viento guarda y que la noche no
puede apagar.
Aquella jaula de oro de prisión y silencio, de fríos barrotes
que ahogaban mi voz, condenaba a mi alma a una isla desierta, sólo provista con un oasis de espejismos, y aun
allí, buscaba en mi pasión y mi anhelo una huida triunfal,
enviaba cartas, como botellas al mar, que navegaban entre
piélagos de tormentos, hasta llegar a mi esperanza, hasta
llegar a mi amado.
Entre tanto, mi padre, el Virrey temiendo la mácula de su
corona, el estigma de un linaje espurio; filtró en mi sangre
ponzoña de tejedora de oscuros conjuros: "Con este brebaje
al sol del amor lo eclipsará la luna, y toda pasión será sólo
lejana bruma, y amores furtivos burlarán su destino."
Bebí aquel filtro amargo, y con él, una oscura sombra cubrió
mi alma con un velo de olvido y letargo. Mi voluntad
doblegué a un destino impuesto, un prometido inexpresivo
de un amor muerto.

¡Amor de sombra lunar! ¿Aún bajo tu eclipse laten los
corazones de los enamorados?

III

El olvido es una marea que sube y baja, pero nunca se lleva
el ancla del corazón, y en la penumbra, el recuerdo renace
como la luz de un faro que se ha perdido en nocturna
calígine. Así, el veneno se disolvió en el recuerdo y mi
corazón, purgado, clamó por mi amado.
Desvié el coche hacia el muelle, corriendo a su encuentro,
olvidando que nuestro amor siempre fue un pacto callado.
Hermoso fue el encuentro de dos corazones separados, por
el infame orgullo de mi padre, mas a un raudal de felicidad
fueron devueltos. En un abrazo eterno, desbordados en las
lágrimas del recuerdo, y fue un pacto sellado en un beso
apasionado Y aunque el tiempo barbado, jamás podrá cortar las alas de
este imberbe cupido; ese beso apasionado fue terriblemente
delatado por el estúpido cochero. Y este acto insolente selló
mi lastimero destino.

¡Amor de sombra lunar! ¿Serás tú quien preceda el juicio
verdadero de los enamorados?

La furia de mi padre estalló como trueno, y en su mano la
pólvora en su arma de fuego, irrumpiendo en el muelle, se
vistió con el sayo de la muerte, y apuntó con su diana al
objeto de su odio.
El proyectil disparado sólo hirió a mi amado, empero, fui
yo abrazada por la muerte y con ella me arrojé a la oscura
mar salada, en las profundas aguas fui en sirena
transformada, porque mi corazón aún ardiente no quería al
amor olvidar, y así me auxilió la indulgencia de la mar.

¡Amor de sombra lunar! El manto oscuro de la muerte a
cubierto los besos furtivos... ¿Redimirás a los enamorados?

IV

Mi padre angustiado juró venganza con el aguijón del
rencor. Y mi amado sobre un mar de lágrimas, como
sombra errante, vagaba bajo la luna, buscando en el silencio
el eco de su amor.
Perseguido por los ladridos del odio, no podía retornar a
los lugares consagrados por nuestros besos furtivos. Y en
riscos apartados su alma gemía desconsolada, mordida por
la cruenta añoranza del abrazo perdido en el fuego de su
corazón Y en aquella noche oscura, bajo el tenue resplandor de la
luna, escuché su desgarrado llanto, respondí a su amor
naufragado con un canto de esperanza, y mi figura sirenesca abrazó bajo la plateada luna.

¡Amor de sombra lunar! ¡Bajo tu manto se resguardan
ahora dos corazones enamorados!

V

En la penumbra de la noche,
te busco, sirena de mi alma.
Tu canto resuena en el viento,
ecos de un amor que me llama.
Transformada eres en sombra,
un hechizo que el tiempo no quita.
Tus ojos, dos faros perdidos,
me guían a esta orilla infinita.
El risco es nuestro refugio,
donde la luna se viste de plata.
Con pasos furtivos me acerco,
la brisa susurra tu fragancia.
Hablo al océano, confidente,
de secretos que el silencio ahoga.
Tu mirada, un abismo ardiente,
que enciende mi pecho y no se sofoca.
Desafiamos a las estrellas,
aunque el destino ha jugado su juego.
Cada beso es una promesa,
un pacto sellado en la niebla del fuegoLas olas se agitan, el viento sopla fuerte,
el mar desata sus furias, los cielos se oscurecen,
pero nuestros corazones van al mismo compás.
un amor que doblegó incluso a la muerte
El eco de amor resuena en estas olas,
es un canto que el viento lleva lejos,
y cada beso del agua con la arena
es un pacto de amor con mi sirena.
Pero el alba cruel nos separa,
un día más sin poder abrazarte.
Nuestra historia, un verso trágico,
un amor del que la luna no puede salvarte.
Acosado y siempre perseguido
me he cansado de este amar
trasnochado y fugitivo
a ti entrego mi alma y a la mar.

¡Amor de sombra lunar!
¡Has reunido tras la muerte
el alma de dos enamorados.

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