Los juegos amorosos de los adultos son de riesgo y peligro.
Los sentimientos se mezclan con el temor, la excitación, la sorpresa, la osadía y la curiosidad.
Se convierten en uno solo, un cúmulo de sensaciones para calmar la sed de ansiedad por el otro.
Nunca se precisan los motivos reales para ir por la experiencia, la vorágine atrapa, hace estallar el remolino de la pasión.
Los besos y caricias son el elixir de las furtivas fugas, muros privados, atestiguan las llamas que los cuerpos se prodigan al amparo de la clandestinidad.
El celoso secreto de los amantes, se oculta detrás de las miradas de los demás.
El cielo es exclusivo de ellos, alcanzar el paraíso en cada encuentro, beber del otro, ser un mismo cuerpo por instantes bellamente anhelados.
Termina como empezó, sin preámbulos, sin reproches, sin culpas, quedan la cenizas de la nostalgia.
La añoranza de una lejana e improbable próxima vez.
Afortunada discreción, cuya ceguera vuela al fondo de la memoria.
Húmedos sueños recrean las tardes al lado del amoroso cómplice.
El juego acabó, la llama crepita en lo profundo de los amantes,
Donde yacerá por siempre.
Momatonas
Feb. 2025
Valoración: 0.0/5 (0 votos)
Comentarios
Aún no hay comentarios. Sé la primera persona en compartir una opinión respetuosa.