- ¿Cómo es que han degollado a Dimbag? - Consultaba el espectrum mayor a su discípulo Athem, sobre lo acontecido en el ataque a la Ciudad de las Piedras.
- ¡Así es mi señor! - Afirmaba Athem, mientras hacia una reverencia -Parece que un humano utilizó un rayo de luz para la decapitación-
Divian era el supremo líder, el emperador de los espectrum. Un ser atormentado y malévolo que había guiado a miles de ángeles y arcángeles a la gran rebelión en las áreas celestes. Por lo que, junto con él, miles habían sido desterrados a la tierra y ahora obedecían al gran líder.
- ¡No, no puedo creer que tengan un arma tan poderosa! - Escupía el poderoso ex arcángel mientras su puño derecho golpeaba la palma de su mano y sus ojos destellaban una ira terrible.
Los planes de Divian con la tierra eran nefastos. Pretendía conquistarla de norte a sur y de este a oeste. Eliminar las razas creadas y repoblar la tierra con gigantes y titanes. Además, transformar en seres espectrum a los nacidos menores a cinco tiempos dorados. Así su ejército contaría con una nueva raza, que le serviría a su antojo. Sería su venganza y victoria contra su némesis, Jahel.
El simposio se desarrollaba en una de las partes más altas dentro de las Montañas de Hielo, a miles de kilómetros de la Ciudad de las Piedras. Un sitio realmente inhóspito y frío, donde no se apreciaba ningún tipo de forma de vida. Solo inmensas placas de hielo en varias millas a la redonda.
La reunión se convocaba tras el ataque a la ciudad y la sorpresa de la muerte de uno de sus guerreros más poderosos.
- ¿Esta identificado quién es el humano que posee ese poder? - Interrogó Divian a los presentes.
Veinte individuos conformaban el grupo de la conferencia. Los comandantes de las legiones, con sus chalecos de piel, muestra de autoridad y grandeza más que de protección contra el frío. También los mejores guerreros del ejército estaban presentes y algún que otro personaje importante del reino espectrum.
- ¡No es un poder humano! - Contestó una espectrum fémina llamada Shebra -el poder lo obtienen con un cristal mágico-
- ¿Cómo sabes eso Shebra? - Cuestionó Athem, con un hilo de cólera añadido a su pregunta, pensando que la audaz guerrera lo hacía verse idiota.
- ¡Muy simple! - Dijo ella - Los humanos no poseen poderes más que su ingenio y mente. Además, vi cuando el tipo recogió la roca de entre los escombros de una edificación destruida. Creí que solo era para estrellarla contra Dimbag... después fue la decapitación de mi hermano.
- ¿Y luego que hiciste? - Athem ahora trataba de hacer polémica.
-Bueno como ya tenía un prisionero y observando el poder que poseía ese terrestre, decidí seguir mi vuelo.
- ¡Dejaste a nuestro hermano morir! - Aseguró.
-Si hubiera hecho lo contrario hubiera muerto yo también- por un instante la guerrera deseó poder usar su sable contra su imbécil hermano.
-Parece que nos confiamos demasiado de estos humanos y nos han demostrado que nosotros ya no somos inmortales- dijo Divian arqueando su seño a los convocados.
- ¡Si mi señor! Estamos expuestos, aunque seamos muy superiores en fuerza- confirmó la espectrum.
-Ellos podrían acabar con cualquiera de nosotros- añadió Erectus. Otro espectrum convocado al Simposio... -hasta contigo sería fácil Divian. Solo tendrían que tocarte con su arma.
Divian era temible. Poseía inmensas alas rapaces similares a las del cuervo. Su presencia infundía respeto ante sus similares. De cabellos negros que le caían por su rostro sus ojos parecían llenos de una energía oscura y maligna y su dermis era extremadamente pálida. Siempre engalanaba túnicas color negro y de su cuello colgaban amuletos con simbologías desconocidas.
- ¡Será imposible! - Se dirigió a todos - ¡Nadie me tocará con ningún rayo! - Afirmó - ¡Tu Erectus, serás el primero al frente de mi guardia! Y si alguien dispara, aunque sea una flecha contra mí. Servirás de escudo ¿te queda claro tu puesto? -
- ¡Me queda muy claro maestro! - Y con una reverencia Erectus retrocedió dos zancadas.
- ¿Cuál es el siguiente paso mi señor? - Consultó con un tono de insistencia el espectrum más joven. Sverdy.
-Además de seguir procreando engendros con las esclavas humanas, debemos asentar colonias en cada una de las nuevas ciudades conquistadas. En la ciudad de los Angrim, en Dorrenektis, en la Ciudad de las Piedras y en toda esa masa de tierra...-
-Mis guerreros están haciendo muchas preguntas mi señor ¡creo que tienen algo de temor! - Interrumpió Athem.
- ¡Temor! ¿Temor? ¿Temor de los humanos? Pues tus guerreros serán los próximos en atacar una ciudad de humanos. Mañana atacaran el pueblo Somantis, capturaran a sus mujeres y niños y destruirán sus edificios con acero y con fuego-
Era la orden de Divian. Una orden irrevocable.
Por un momento todos se vieron entre sí con miradas interrogativas. Los deseos de venganza de Divian, podían ser un poco peligrosos para la integridad de los espectrum y eso era lo que ya habían visto cuando cayó Dimbag. Uno de los hermanos más queridos y de los mejores guerreros de entre todas las tropas. Si bien era cierto que todos querían conquistar las tierras humanas, también era un hecho que no querían perder a más parentela.
-Respetado hermano ¿qué pasa si los Somantis conocen el poder del rayo? - Era Shebra que deseaba persuadir a Divian de cometer un terrible error - No conocemos nada de ese despreciable pueblo, ¡no será mejor espiarlos un poco! -
Divian se mantuvo en silencio. De un árbol congelado una gota de líquido que deseaba caer se solidificó en el proceso, luego lentamente volvió su mirada hacia la fuerte guerrera y descargo una bofetada con toda la fuerza de su potente brazo. La soldado no pudo contener el grito de terror que el impacto le provocó.
- ¿Como te atreves a cuestionar mis mandatos? - Exclamó enfurecido Divian mientras los demás presentes solo guardaron silencio.
- ¡Discúlpame oh perfecto líder, fue un error! - Pronunció la guerrera; como dicen de la boca para afuera, usando un tono casi despreciativo e incitador.
-Ahora deberás acompañar a Athem y sus guerreros a destruir la asquerosa ciudad de los Somantis- era el castigo impuesto a Shebra por el atrevimiento.
- ¿Alguien más quiere objetar algo? - Consultó el prepotente amo de los espectrum, a lo que no hubo respuesta alguna. Unos por temor y otros porque simplemente les parecía que era perder el tiempo tratar de cambiar algún plan de su altivo gobernante.
-El siguiente al mando era Nhaswal. Espectrum de primer orden. Casi tan poderoso como Divian, no era tan sanguinario, pero si más astuto. De cabellos plateados y con cuerpo marcado por tonificados músculos que lo hacían sobresalir entre sus fornidos hermanos. Siempre era de los últimos en hablar y a pesar de ser hermano de Divian, no siempre estaba en acuerdo con sus ideas.
-Debo decir que debemos de hallar al humano que porta la poderosa roca- todos miraron a Nhaswal y esperaron la reacción violenta de Divian.
-Sería de gran gozo para todos saber que podemos vengar a nuestro hermano. Además, tener esa arma en nuestro poder nos ayudaría a conquistar cualquier sitio sin peligro de otra pérdida-
Divian sabía que contra Nhaswal las cosas eran distintas por lo que no reaccionó mal a la proposición.
-Puedes convocar a tu gente hermano ¡No veo problemas con eso! - Aprobó, pero con gesto de molestia.
-Necesitaré de Shebra, que es quien lo podrá identificar- solicitó Nhaswal y prosiguió -además, para esta misión necesito los servicios del Brujo Oscuro. Deseo que nos imponga un conjuro para mutar a terrestres por un arco de estrellas -
- ¿Explícate Nhaswal? ¿Cuál es tu plan? - Indagó el imponente líder, mientras miraba a Shebra con desdén.
En ese momento, la temperatura en la Cordillera del Reptil rondaba los menos cuarenta y ocho grados centígrados. Cualquier habitante humano de Pangea moriría de hipotermia, pero los espectrum parecían no verse afectados por el clima. Los reunidos en el simposio cubrían su cuerpo con pieles y trajes de batalla. Además, sus alas servían de túnica.
-Planeo infiltrarme entre el pueblo y conocer sus planes. De esa forma trataré de hallar al hombre del rayo- dijo Nhaswal.
-No es mala idea, pero... ¿Cómo piensas entrar en un sitio tan peligroso sin tus habilidades espectrum? - Dudó el líder de los alados.
Nhas no pensó mucho para responder. Agitó su cabeza para quitar la nieve y el hielo que tenía acumulado en el cabello y explicó.
-Con todo el daño que se les ha hecho a estos pueblos, muchos de sus habitantes sobrevivientes a las masacres ahora son nómadas ¡no será extraño ver llegar a dos caminantes con noticias y solicitando ayuda! -
- ¡Muy bien es inteligente! - El espectrum mayor se frotaba su barbilla en alusión a lo que respondería a continuación - Pero hay un detalle y es que...- Todos observaban y callaban, deseosos de saber de qué se trataba la objeción -... los conjuros de Octómanus en este plano no tienen la misma duración que en el celeste. Por lo que deduzco que sus camuflajes no duraran un arco de estrellas-
- ¡Un riesgo que hay que correr hermano! - Nhaswal aceptaba cualquier situación.
Shebra por su relación amorosa con el espectrum, parecía feliz con la aventura. Sería mucho mejor que ir a invadir cualquier ciudad.
Algunos de los citados no les parecía adecuado y pensaban que con sables y alas podrían derrotar fácilmente cualquier nación, ciudad o pueblo. Pero el miedo siempre ha sido un factor importante en la guerra y muchos espectrum después de la muerte de Dimbag, se mostraban más cautelosos. Igual Divian no quería ver su número de guerreros diezmado.
- ¡Queda listo! - Balbuceó Divian -Hoy mismo parten hacia la Ciudad de las Piedras. Luego atacaremos a los Somantis. En otros asuntos - El número uno desviaba la atención del tema - ¿Cuántas de las mujeres capturadas están preñadas Innantra? -
Innantra estaba a cargo de las mujeres capturadas. Era una espectrum de tercer grado, lo que la hacía propensa a envejecer, por lo que tenía un aspecto mayor, con piel arrugada y cabello plateado. Llevaba años de ser la jefe de las grutas.
- ¡Todas ellas mi señor! - Respondió la espectrum mientras rascaba su enorme nariz corva, señal de que estaba mintiendo -Más de la mitad ya van por su segundo embarazo. Las crías se desarrollan rápidamente - la bruja había llevado una buena vida, sus alas como las de un vencejo estaban intactas. - pronto dejaran los cubículos de lactancia para dar su paso al campus- Innantra terminó de dar su informe. Esperó con su cabeza inclinada y sus manos hacia atrás la siguiente orden de Divian.
-Muy bien, pronto nuestros bastardos arrasaran ciudades y las colonizaran-
El espectrum mayor hablaba del tema sin esperar la opinión de ninguno de sus inferiores, pero sabía que dentro de la mente de Nhaswal, se tejían ideas y planes que contrastaban con sus fines.
La caravana avanzaba a través de la tempestuosa montaña, cabalgaban sobre mansos mamuts. Bajar de la montaña de hielo les fue realmente molesto al no poder contar con las magníficas alas a las que tanto estaban acostumbrados. Una cuenta de lunas fue el tiempo que tardaron desde que dejaron la cueva del Brujo Oscuro. Shebra se veía agotada y Nhaswal no había probado bocado desde su transformación, situación que lo debilitaba a pesar de su naturaleza de espectrum. Los conjuros del hechicero Octómanus, eran rituales mágicos muy poderosos. De momento sus condiciones se reducían casi meramente a capacidades humanas.
Una vez que la raza fue expulsada de las áreas celestes, tardaron muchos tiempos dorados hasta plantar todas las bases que los empezaron a regir. Entre éstas la de no matar nunca a un hermano. Si se llegara a dar el caso, el asesino perdería su espectron. Lo que lo convertiría en un ser moribundo y hambriento. Era una ley sagrada que había surgido en un momento dado, cuando dos poderosos hechiceros trazaron el pacto y desde ese momento nunca se había roto.
El líder de la caravana era un urik de mediana edad. Negociaba con los espectrum desde que estos habían llegado a su territorio. Los urik eran humanoides poseedores de inmensos tórax y cuerpos velludos, además de grandes músculos y rasgos faciales prominentes (más que todo en mandíbulas y pómulos). El brujo oscuro vio potencial en estos seres para sus fines y sometió a muchos por medio de hechizos y artilugios, lo que lo llevó a gobernarlos a su favor. Gracias a esos hechizos sus cerebros habían sufrido atrofiamientos por lo que cognitivamente eran lentos, sus columnas habían tendido a encorvarse, pero su fuerza se había duplicado con respecto a un urik normal.
Se llamaba Euthan y al igual que otros de su especie vivía entre los bosques de la Cordillera del Reptil. En esa zona, el Brujo Oscuro había asentado mazmorras donde mantenía humanos atrapados, producto de viejas cacerías. Fue en ese lugar donde tuvo el primer encuentro con los humanoides.
Esa tarde hacía un frío descomunal en la ladera de la montaña. Regiones con pastos verdes comenzaban a emerger y se escuchaba cerca la corriente de un río.
- ¡No entiendo como los humanos pueden vivir con todas estas limitaciones! - Se quejaba Shebra mientras les sacudía a sus pieles la nieve acumulada durante el viaje - ¿Tú lo puedes digerir Nhas? - Consultaba la ahora nueva humana.
- ¡Es difícil! Hace ratos casi muero de frío. Es increíble esa sensación tan dolorosa-
- ¡Si, también lo sentí! - Asintió Shebra -Los humanos deben ser seres llenos de paciencia. Tardar una cuenta de lunas en bajar esa montaña fue demasiado. Espero pronto volver a tener mis alas-
-El brujo oscuro liberará nuestro espectron en poco menos de un arco de estrellas o desapareceremos los tres- señaló Nhaswal, mientras su gigantesco mamut se detenía a orillas de un pequeño lago.
La transformación que el mago había practicado en "los nuevos humanos" no era otra cosa más que una succión de su alma o espectron y su embotellamiento dentro de un envase hechizado. Estas succiones estaban sujetas a ciertas reglas de muchísimo cuidado; de hecho, eran un verdadero peligro tanto para el modificado, como para el modificador o hechicero.
- ¡Fue muy fascinante ver a mi espectron dentro de ese contenedor de vidrio! - Señalaba Shebra mientras descendía de su mamut -Se movía dentro del envase como una anémona purpura y flotando con recelo ¿será que tiene miedo de morir? -
La pregunta era peligrosa. Nhaswal por un momento no la podía procesar. Luego comprendió.
-Cuando vi a mi espectron en el depósito tuve también una extraña sensación; era como de alejamiento - El ahora humano observaba detenidamente las montañas al otro lado del lago. El cielo estaba muy azul y el aire era fresco - ¡Pero sé que pronto volveré a fusionarme y seré de nuevo espectrum!
- ¡Lo mejor será movernos rápido Nhas! - Reaccionaba la chica lavándose el rostro con agua del pequeño lago -No quisiera evaporarme y dejar este mundo humano que al final de cuentas es hermoso-
El urik no bajaba de su bestia. Sentado sobre su lomo tomaba algún líquido desde su odre echo de cuero de cabra. Sus pensamientos eran un misterio ya que solo se comunicaba lo necesario, pero su comprensión de las cosas era otra cosa. El gigante sabía que el viaje estaba por terminar y dónde debía dejar su encomienda.
- ¿Seguro Euthan que éste es un buen sitio para que nos dejes? - Nhaswal sentía inseguridad, algo que como espectrum nunca lo había experimentado tan intensamente - ¡No valla ser que nos cene algún carnotaurus o una horda de utahraptors nos destrocen con sus colmillos y garras! -
De alguna manera el urik se miraba majestuoso sobre su mamut. Nhaswal lo miraba de reojo esperando una respuesta.
Euthan se limitó a decir únicamente - ¡Si! -
- ¿Si es seguro? ¿O si nos van a comer? - Gritó Shebra molesta con la respuesta del guía.
Pasaron unos instantes para que el urik y su mamut se movieran. Tenían una firmeza que hacían parecer que eran estatuas. El jinete dejó pasar unos cambios de nubes más, que irritaron a Shebra. Luego sin mucho interés articuló con voz gutural una respuesta.
- ¡Si es seguuuro! -
Dicho esto, lentamente el mamut y su amo empezaron el camino de retorno. Las bestias que habían trasportado a Nhaswal y Shebra también iniciaron su recorrido de vuelta, siguiendo con paso lento pero firme, al mamut más grande.
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