Lectura

My Limon

Por TheZapTk · Peru · Romance

My Limon
>>Capítulo I:La Casualidad
Querido lector, cualquiera que haya pisado la universidad conoce la Primera Regla No Escrita: "Jamás tengas novia de tu misma carrera".

Zap conocía la regla a la perfección. Y, aun así, la rompió.

Estudiar ingeniería lejos de casa consume a cualquiera. Entre los proyectos de programación, los exámenes interminables y el estrés constante, Zap sentía que el tiempo no le alcanzaba para respirar, mucho menos para el romance. Sin embargo, en medio de ese caos académico, sucedió. Todo empezó de una manera bastante peculiar y, contra todo pronóstico, lograron mantener la relación a flote durante los primeros semestres.

Pero cuando por fin se acabó el semestre y llegaron las benditas vacaciones, la historia entre ellos ya se sentía repetitiva y carente de amor. A pesar de todo, decidieron continuar. Para Zap, estar lejos de su familia significaba que las vacaciones se resumían en una sola cosa: ir a trabajar.

Lo que él no sabía mientras se preparaba para su primer día, era que ese simple empleo de verano le presentaría a la persona que realmente pondría su mundo de cabeza.

Había conseguido un trabajo de medio tiempo, aunque a veces Zap decidía cubrir turnos completos para ganarse unos días libres. El trabajo en sí era sencillo y le permitía conocer a clientes con todo tipo de personalidades. Pero había un detalle muy característico en ese lugar: para poder realizar los servicios, era un requisito indispensable que el cliente vinculara su WhatsApp Web a la computadora del local.

Los días pasaron. Y así como las semanas avanzaban en el trabajo, la relación que Zap tenía con la chica de la universidad se terminaba de desmoronar... por no decir que ya por acabar..

Un día de esos turnos completos, decidió abrir temprano y ponerse a realizar la limpieza rápidamente. Puso su música favorita -Numb de Linkin Park- de fondo, sin preocuparse de apurarse demasiado. Apenas eran las 8:00 AM, una hora en la que la mayoría de la gente solo está preocupada por llegar a su trabajo.

Como era costumbre en los turnos completos, al terminar de limpiar, Zap se sentó a desayunar mientras veía algún video en la computadora del local.

Pero entonces pasó algo. Algo que él no se esperaba.

Por pura casualidad, justo al terminar de comer, apareció una clienta. Puesto que era inusual que alguien llegara tan temprano por un servicio siendo al rededor de las 10:00AM, decidió atenderla con la mayor amabilidad y paciencia .

Querido lector... este nuevo personaje será llamado "La Chica" por ahora, para no arruinar las sorpresas. En ese momento, él no sabía que ella sería la persona más importante que conocería.

Zap no pudo evitar dirigir la mirada hacia ella. "Qué chica tan tierna, ¿cómo se llamará?", pensó, antes de pedirle que vinculara su dispositivo.

-Disculpe, vincule aquí su dispositivo -dijo Zap, señalando el monitor con un código QR.

-Está bien -respondió la chica, sacando su celular para intentarlo.

Zap seguía con la curiosidad de saber su nombre, y de pronto le entró el pensamiento intrusivo de intentar pedirle su número. Todo esto mientras la chica seguía con la cámara de su teléfono para escanear el código.

-¿Todo bien? -preguntó Zap, expresando preocupación al ver que no lograba vincularse-. Si desea, me lo puede mandar a mí.

-¿En serio? -dijo la chica, aliviada-. ¿Me puedes dictar tu número, por favor?

Es meritorio mencionar que Zap, con esa simple propuesta, lograría obtener el número de la chica sin necesidad de pedírselo directamente. Ahora que lo pienso... es una muy buena estrategia, ¿no?

-9********, mándalo porfa -dijo Zap.

-Está bien, te mando todo el archivo, por favor.

Zap abrió el documento, pero al ver la cantidad de páginas, se dio cuenta de que eran demasiadas.

-Disculpe, son muchas hojas y, al ser demasiadas, no le saldrá muy barato aquí. Aunque podría ir al frente de la universidad, allí le costaría un poco menos -mencionó Zap.

-No hay problema, es un libro para mis clases -mencionó ella, muy segura de su decisión.

-Está bien. -Zap lo mandó a imprimir.

Zap había olvidado que, al ser de mañana, la impresora aún tenía las configuraciones del cliente del día anterior, el cual había impreso un plano. Es decir, la máquina estaba en una configuración para hojas A3. La impresión ya había empezado y, por ende, empezaron a salir hojas enormes. Apenas se dio cuenta, decidió parar la impresión muy apresuradamente.

-Disculpe la molestia -mencionó Zap, algo nervioso, explicándole lo que pasó-. Aún tenía una configuración del cliente anterior.

-No se preocupe -respondió la chica aguantándose la risa.

Zap, todo nervioso, volvió a mandar la impresión ya con las configuraciones correctas, pero curiosamente seguía saliendo con el formato anterior. Sin tardar, volvió a parar la impresión pensando para sí mismo: "Ya lo arruiné, me creerá muy torpe". Aún más nervioso que antes, decidió volver a mandar la orden y, afortunadamente, salió todo bien.

Mientras todo terminaba de imprimirse, la chica empezó a buscar algo de manera algo desesperada en su celular. Zap, avergonzado por lo ocurrido, se ponía más nervioso aún con esa acción.

-Puedes imprimir esta imagen en A3, por favor -pidió la chica.

Es muy curioso, porque mandó una imagen de un personaje muy inusual: Kakashi Hatake. Un personaje muy popular, sí, pero lo curioso no era el personaje en sí, sino el fan art algo exagerado... ya se han de imaginar.

Gracias a esa petición, Zap simplemente logró tranquilizarse un momento y acatar la orden, pero decidió hacer algo de charla para amenizar un poco la situación.

-¿Te gusta el anime?

-Sí, me gusta mucho -mencionó ella.

-¿Cuáles te viste?

-Me vi varios -respondió rápidamente, enumerando algunos, pero el que más destacó fue One Piece, porque es bien sabido que ese anime tiene una cantidad abismal de capítulos.

-¿Pero en serio te viste todos los capítulos? -preguntó Zap con ingenuidad, pues ni él mismo había logrado verlos todos.

-Sip -respondió sin dudar, siendo un hecho bastante curioso.

Para no aburrir más, siguieron hablando de animes y de personajes favoritos, olvidando así la tensión de los acontecimientos previos. La charla terminó abruptamente puesto que las impresiones ya estaban listas.

-Aquí tiene -mencionó Zap-. Serían ##CL.

-Gracias -pagó y se fue, aunque se despidió de una manera muy tranquila y tierna .

Querido lector... yo sospecho que todo el problema de la impresora pasó porque él no le dio a guardar la configuración. Sinceramente, a mí me pasaría lo mismo, así que no lo juzgo. Por cierto, los "CL" serán nuestra moneda ficticia de esta historia.

Después de ese incidente, nuestro personaje ya tenía el número de la chica, pero... aún no había pensado en qué hacer cuando lo tuviera. Ahora simplemente lo carcomía el pensamiento de "¿le escribo o no le escribo?" repitiéndose en su cabeza una y otra vez, mientras recordaba lo tierna y linda que era. Había notado el detalle de que era una persona muy alegre y que, por el atuendo deportivo con el que se presentó, seguramente le gustaba el deporte.


>>Capitulo II La Regla Rota
Querido lector... ¿Se han puesto a pensar en lo importante que es un nombre? Bueno, si no lo han hecho, deberían hacerlo.

<<Your Name es una bonita pelicula no creen?>>

En una facultad de ingeniería es normal observar que la inmensa mayoría de los alumnos son varones, y por ello se hace muy notoria la ausencia de mujeres en los salones. Eso mismo notó Zap al iniciar sus clases. Es curioso ver cómo esas únicas presencias femeninas empiezan a llevarse bien de inmediato y pronto se hacen amigas, casi ignorando por completo a los demás, salvo para algún trabajo grupal impuesto por las materias.

Una tarde, Zap decidió llegar unos minutos antes a clase para poder escoger su asiento. Puesto que aún no conocía a la mayoría de sus compañeros, prefirió buscar un lugar algo alejado de la pizarra. Se sentó en la cuarta fila, una distancia que irremediablemente evocó en su mente el recuerdo de una frase dictada por un profesor que tuvo anteriormente:

"Los que se sientan al final de la clase no llegan a tener futuro".

Querido lector... A mi parecer, es una frase muy insípida, pero la gran pregunta es: ¿y si tiene razón?

La clase transcurrió de manera normal y sin novedades. Algo a destacar es que Zap no es lo que muchos llamarían un erudito, pero la competitividad que existía en el salón para pasar a resolver los ejercicios de ecuaciones diferenciales lo motivaba lo suficiente para aprender los temas y poder competir de una manera más pareja.

Al terminar la hora, Zap se encontraba caminando hacia una de las salidas de la universidad. Se detuvo un momento en el trayecto para desenfundar los audífonos que siempre llevaba consigo, ya que es de escuchar mucha música de géneros variados.

Y fue en ese pequeño instante cuando la vio.

"¿Esa chica no está en mi clase?", pensó Zap, deteniendo la mirada.

Era una joven de cabello ondulado, morena, de estatura baja y figura voluptuosa. Precisamente ese día llevaba una prenda algo ajustada que, inevitablemente, capturaría la atención de quien fuera, y Zap no fue la excepción.

Decidió acelerar el paso para poder alcanzarla antes de que llegara a la salida.

-Disculpa -mencionó Zap tras ella, aunque de manera apenada.

-Sí, dime, ¿pasó algo?

-¿Sales de la clase de Marba, verdad? -preguntó Zap. Es necesario mencionar que Marba era la docente encargada de dictar la clase de Cálculo 1 en la que se encontraba Zap hacía unos instantes.

-Sí -respondió de una manera cortante, pero curiosamente no siguió su paso hacia la salida.

-Es que tenía du... du... -Zap tartamudeó de manera repentina, haciendo notorias sus casi nulas habilidades sociales con las mujeres-. Lo siento por molestar.

Gracias a esos nervios arruinó la interacción, decidiendo marcharse por el mismo camino que ya había recorrido. Pero, curiosamente, a pesar de esa bochornosa casi-conversación y gracias a un amigo llamado Teran que Zap tenía en clases, lograron armar un grupito. Estaba conformado por Zap, Teran y dos chicas más; siendo una de ellas la misteriosa joven de aquel día.

Ya en ese grupo se enteró de que su nombre era Shar, y la otra chica era su amiga.

Al compartir todas las clases en el mismo horario, el grupito logró conocerse más, hasta el punto de llegar a almorzar juntos. Gracias a eso, Zap y Shar lograron llevarse mucho mejor, pero dejando claro que solo eran amigos.

Un día muy casual, antes de iniciar una clase, Zap estaba hablando con otro amigo, Rafa, y se llevó la gran sorpresa de que a este le gustaba Shar. Zap, con toda la buena intención, decidió ayudar y hacer de cupido para lograr que ellos dos concretaran una cita.

Zap empezó a mencionar a su amigo en las conversaciones que tenía con Shar, y gracias a eso se enteró de que ella acababa de salir de una relación por una infidelidad de su exnovio, y que aún estaba algo dolida.

Querido lector... curiosamente, muchos chicos aprovechan esos momentos de vulnerabilidad para poder acercarse a una chica. Ustedes no lo hagan... y si lo hacen, háganlo bien.

Los días transcurrieron y las charlas sobre Rafa empezaron a dar frutos. En una de esas conversaciones, Shar le reveló que saldría al cine con él. Era una buena noticia, puesto que la historia entre ellos dos ya estaba avanzando.

Unos días después por la tarde, llegó el día de la cita. Zap estaba cómodamente holgazaneando en su habitación hasta que recibió una notificación repentina por WhatsApp. Era Shar. Le había mandado un audio en el que se notaba algo ebria, por lo que no se le lograba entender mucho.

-Oye, sabes... salí con Rafa y fuimos a un Cinebox, compramos unas Mike's y bueno... tomamos cada uno una lata. Mis padres me estaban llamando para recogerme de la universidad, pero Rafa estaba ahí tirado algo ebrio, así que lo dejé.

Bueno, gracias a ese audio, quedó claro que Shar había salido con Rafa soltando algunas verdades a medias en su casa. Resumiendo el resto del chat, al parecer Rafa no solo la llevó con intenciones de ver una película, pues, en palabras de la propia Shar: "Nos besamos y me empezó a tocar, pero no llegamos a más porque él no traía protección".

Esto provocó que la cabeza de Zap empezara a dar vueltas. Pensamientos intrusivos lo invadieron: ¿Era ella una persona "fácil"? ¿Qué habría pasado si Rafa hubiera ido más preparado?

Querido lector... Al parecer a Zap le importa demasiado su "amiga", ¿no creen? Ya veremos qué pasa.

Después de lo ocurrido, Zap se distanció un poco de Rafa, pero siguió hablando con Shar, incluso bromeando sobre lo que había pasado.

-Yo sí hubiera llevado protección -bromeó Zap-. Es raro no llevar si vas con esas intenciones.

-¿En serio? -mencionó Shar, sin una sola gota de pena.

-Sí. Si quieres salimos y terminamos lo que él no pudo.

-Está bien -respondió sin dudar.

Zap no pensaba que ella aceptaría, puesto que solo era una broma. Así que simplemente continuó conversando, evadiendo el tema por unos días, hasta que Shar lo presionó demasiado. Él ya no podía evitarlo, así que fijaron una fecha: irían a otro Cinebox al terminar las clases.

En los días previos, la conversación con Shar siguió muy normal, aunque tal vez en ciertos momentos se ponía algo subida de tono por ciertas preguntas de ella. Hasta que llegó el susodicho día.

Esa tarde-noche, al terminar la última clase, salieron ambos en dirección al local. Al llegar, Zap notó que era un lugar algo peculiar; estaba ubicado en una zona muy céntrica, pero la fachada constaba únicamente de una puerta pequeña que dirigía a unas escaleras. Al final de estas, solo había unas rejas y un intercomunicador.

Querido lector... Los Cinebox normalmente te dirigen a una sala pequeña que cuenta solo con un sillón bastante grande y una televisión de gran magnitud. Te entregan un control para seleccionar la peli que deseas ver y luego lo devuelves. Pero, seamos honestos, normalmente muchos jóvenes no van ahí solo a ver películas.

Ya después de seleccionar la película, Zap estaba poniéndole seguro a la puerta...

-Sabía que no te atreverías -mencionó Shar de una manera muy egocéntrica.

Zap, tomándolo como un reto, la agarró de las muñecas y la echó sobre el sillón de una manera algo brusca, empezando a besarla. Curiosamente, Shar no opuso resistencia y el juego continuó, pasando a unos toques que llegaron a escalar rápidamente. Zap sacó los preservativos que tenía en la mochila y empezaron dicho acto, aunque de una manera silenciosa para no ser echados de la sala.

Aquello duró todo el tiempo de la película, pero Zap no se sentía del todo cómodo al terminar. Simplemente no lo sentía correcto, a diferencia de Shar, que terminó algo extasiada.

Así es como este evento desató más situaciones similares entre ellos dos. Pero, en cada una de ellas, Zap no entendía por qué no se sentía bien a nivel emocional, a pesar de disfrutarlo físicamente al inicio.

Querido lector... Yo pienso que Zap simplemente no debería continuar así...

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