Qué bonito es estar sola hasta que te das cuenta de que nadie te espera, nadie te busca, ni está ahí para recibirte.
Qué bonito es cuando tienes un mal día y notas que no hay con quién hablar ni con quién tomarse un café.
Sé que todas estas cosas las puedes hacer sola, pero qué bonito sería tener a alguien que te pregunte cómo te sientes, que te prepare una sopita cuando no puedas más y te acompañe en el silencio.
Qué bonito es la soledad, pero más bonito es encontrar un arcoíris en otra mirada, paz en unos abrazos, refugio en unos besos.
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