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El Sueño del Mundo P3 (Ira).

Por LSC_NOVELAS · Argentina · Ciencia Ficción

El Sueño del Mundo P3 (Ira).
Lucio se detiene al bajar las escaleras y mira de reojo la puerta de la posada. Sus puños se aprietan un poco -Lorian, ¿Sabes quiénes son esos sujetos ruidosos?

-La verdad no lo sé, no parecen ser de algún pueblo cercano -El joven se queda quieto un rato. Pensativo.

Enseguida su amigo se acerca y pone una mano en su hombro -Ya deja de pensar en eso. No creo que pase nada. Además, hay mucha gente todavía a estas horas. No pasará nada.

Este respira y logra relajar su cuerpo -Está bien... vamos, no hay tiempo que perder -Los amigos en ese momento se separan y vuelven a sus respectivas tareas.

Lucio, de camino al trabajo. Saluda a la gente del pueblo, y ve jugar a los niños que corren de un lado al otro persiguiendo unos pájaros. Luego de unos minutos, llega al río que rodea a todo el pueblo. El agua tapa el camino y solo se logran ver algunas piedras grandes que sobresalen del agua. Sin perder el ritmo, acostumbrado a este camino, solo salta entre las piedras tranquilamente.

-Hoy se encuentra demasiada gente en el pueblo. Todas las calles principales y el puente están muy transitadas. Menos mal que la marea del río estaba baja, si no sería complicado cruzar -Entre más se acerca a la zona de tala, el viento crece ligeramente y las sombras lo van cubriendo. Hasta que se corta. Debido a que la mitad de la zona está casi vacía. -Llegué. Mm... tal parece que los árboles que tiré fueron recolectados en su mayoría.

Se lograban ver algunos rastros en el suelo en dirección al "almacén del pueblo". Una gran edificación de madera de roble con troncos usados como columnas. Tan alta como dos viviendas juntas y con un grabado en su puerta, de un árbol con una copa gigantesca. Esta se ubica en las afueras noreste del pueblo, a casi 15 minutos de la torre de vigilancia.

El joven se acerca a reanudar su tarea - Perfecto, ya no hay casi árboles que estorben para terminar esto -Sin pensarlo más levanta el hacha con soltura y golpea el árbol. Poco a poco va sacando pedazos triangulares de los árboles, y así van cayendo bastante rápido. A medida que el sol cae, las sombras crecen y desaparecen en cuanto caen los árboles. Como si el muchacho compitiese contra el sol.

La guardia cambia turnos, pero sin dejar de admirar el trabajo del joven leñador. <¿Cómo puede derribar un árbol en tan rápido? Seguro no es humano>. Pero enseguida vuelven a su puesto a seguir con el trabajo.

A cabo de tres horas sin parar, termina de talar todos los árboles de la zona designada. En ese instante aparece Lorian -Lucio, ¿cuánto te falta?

Este casi sin mirarlo, desconfía el motivo de su visita -Recién terminé ¿Acaso te mandó Colbert para vigilarme?

Su amigo cierra los ojos y sonríe -No me pagan por ser tu niñera. Debo ver que todos estén trabajando y si les falta algo, ya que estoy encargado de la logística -Mira a su alrededor y toda la zona. -Bien, veo que me escuchaste y ahora los árboles están bien cortados, mucha más madera se puede aprovechar de ellos.

-No sabía que también podías decir cosas lindas - Mientras sonríe de forma burlona.

-Mi intención no es halagarte, solo enumero lo que está hecho.

-Bueno, da igual. Voy a ir a ver a Colbert ahora mismo. Aquí no hay nada más que hacer -Lucio, empieza a caminar usando su camino habitual. La senda cortada por el río. El sol sigue bajando y atardece. Pero antes de llegar al Centro de comercio, llega a ver que en la entrada de la puerta hay una carta que tiene un sello.

-Parece importante -El sello de cera tiene el dibujo de un "auro". Al determinar eso, toma la carta y procede a entrar. -¡Colbert! ¿Estás aquí?

Un pequeño ruido se oye al fondo, como si algo se cayera. -Sí, ya voy... un momento -El comerciante al llegar ve al joven y se le escapa una leve sonrisa -Lucio, ¿ya has terminado? -Él, solo mueve la cabeza asintiendo. Inmediatamente, Lucio recibe su pago con un pequeño bono por terminar rápido.

Antes de que Colbert se vaya, el muchacho se acuerda y levanta una mano para hacerlo esperar - Toma, Esta carta estaba tirada en la entrada. Parece muy importante.

Este se sorprende, ya que es una carta directa desde la ciudad de "Vallor". Que es la capital de esta nación "Erdan". -Uff... gracias Lucio, y muchas gracias por no abrirla.

-No es nada. Ya debo irme.

-Espera un momento -Lo mira unos segundos y prosigue -te quería decir que tengo madera que no se va a usar y es probable que la tire, pero si la necesitas te la puedo mandar a tu casa.

-Sí, perfecto. Muchas gracias -El joven se retira con una sonrisa, no solo por el pago, sino por la madera extra.

Al salir de ahí, pone paso firme de regreso a la posada para saldar su deuda. Pero una silueta se cruza por sus ojos, se trata del viejo Laren, que se encuentra un poco apartado haciéndole señas al muchacho -Oye chico, ¿Cómo estás?

A la vez Colbert, saca una pequeña daga y con ella corta el sello de vela para abrirla. Maestre Mael Colbert de Eylen: Se requiere su presencia más un acompañante de su confianza en La ciudad de Vallor, para tratar junto a representantes de toda Valloria, lo antes posible. Para discutir asuntos que amenazan la estabilidad comercial de toda la nación. Firma el ministro Anth Lonkord.

Al leer la carta, sale del edificio tratando de buscar a Lorian. Ya que es el que lo ayuda con las tareas más complejas. Al no verlo fácilmente, va pidiéndole a cada persona del pueblo que si lo ven que se acerque lo antes posible al "Centro de Comercio". Y vuelve a entrar.

Mientras eso sucedía, el viejo Laren se encuentra con Lucio -Muchacho, me han llegado rumores de que estuviste cortando árboles como papel -al decirlo tiene los ojos bien abiertos cargado de sorpresa e ilusión.

El joven comienza a sudar y trata de esquivar la mirada -¿De qué estás hablando anciano? Seguro escuchaste mal.

El anciano, ve que el joven, le esquiva la mirada y no puede dejar quieto los dedos de sus manos - ¿En serio? Por un momento creía lo mismo, pero todos en el pueblo hablan de ello.

Ante esta situación, se encuentra con ellos Lorian -Señor Laren, ¿Cómo está?

-Ah. Muy bien muchacho, estaba hablando con Lucio sobre su trabajo hoy. Este ve a su amigo algo nervioso y se da cuenta de que hablaban -Ya veo ha sido bastante veloz talando -Pero agrega rápidamente -Aunque lamentablemente los primeros arboles estaban con bases muy inestables. Menos mal que Lucio los cortó. Se le podrían haber caído a alguien.

-Con respecto a eso, había rumores de que Él, taló todos los árboles de un solo golpe.

-Bueno, algunos cayeron de un golpe. Los más viejos estaban bastante dañados por dentro. Aunque, aun así, muy pocos leñadores pueden hacerlo así -El viejo se desanima un momento y el joven leñador se relaja.

Muy lentamente el anciano se marcha, no sin antes clavar por un instante su mirada curiosa tanto en las manos del joven como en su hacha. Ambos jóvenes se miran un momento. Hasta que... -Colbert, va a salir de viaje por unos días, y me pidió que lo acompañe cuanto antes a Vallor.

Su amigo al escucharlo, se congela y no puede decir ni una palabra.

-Y el viaje será de 4 o 5 días aproximadamente, en cambio llegará mañana un administrador de allá a manejar el centro de comercio.

Después de esta noticia, abre la boca mientras aparta la mirada de su amigo -¿Y cuándo te vas Lorian?

-Ahora -Responde sin pensarlo un segundo -¿No me digas que te vas a poner a llorar?

-Como si fueras tan importante -Una pequeña sonrisa aparece en su rostro, y estira su puño hacia él -Cuídate mucho amigo.

-Tú también, y no te quedes dormido -Lo dice mientras choca el puño con su amigo.

-Cállate, ya no pierdas tiempo y escribe, aunque sea una vez -Lucio sonríe mientras sus puños se alejan lentamente.

Su amigo se separa, y su imagen se diluye en la oscuridad que se asoma mientras se aleja, hasta desaparecer. Una pequeña incomodidad se incrusta en su pecho. Una sensación parecida a cuando estuvo en la posada horas atrás. Pero afianza su agarre sobre el hacha y se da vuelta hacia la posada para hacer lo que tiene que hacer.

Una vez dentro, no queda mucha gente del exterior, solo quedan unos pocos viajeros. Pero hay una voz que reconoce desde hoy temprano. Un leñador, algo ruidoso, pero solo.

-¡Lucio, por aquí! -Kaela, lo llama a distancia, haciéndole señas con la mano.

Pero al escuchar ese nombre el leñador parece turbado, pero solo observa. Su musculatura, su hacha. <¿Ese es el leñador de los rumores?> Su pregunta rebota en su cabeza y solo aprieta los dientes.

El muchacho se acerca lentamente a una de las mesas donde la joven se encuentra limpiando -¿Tienes el dinero o solo viniste a comer bien y barato otra vez?

-Tranquila, vine a pagarte -El joven le entrega el dinero y prosigue -Siento haber tardado tanto.

La joven empleada se inquieta levemente -¿Todo está bien? Normalmente no eres tan atento conmigo.

Este sin poder esconder su inquietud -Bueno, Lorian se va casi una semana. Me preocupa. Hay muchos peligros por el camino.

Ella lo mira de forma incrédula -¡Por favor, no seas exagerado! Tal vez va lejos, pero no creo que pueda pasar algo.

En ese momento, se escuchan unos pasos acercándose y una peste a alcohol se hace presente. -Oye niño... ¿Tú acaso... eres el leñador del pueblo? -Un hombre muy alto y fuerte. Que sujeta un hacha más grande de lo normal.

-Sí, soy yo. ¿En qué puedo ayudarte? -Intenta ser cordial, pero le cuesta sonreír por la incomodidad que tiene.

El hombre comienza a reírse del joven muy fuerte - ¡JAJAJA, DEJA DE MENTIR NIÑO! ¡Seguro esa hacha es de alguien más, no pareces ser tan fuerte como para talar un árbol! - El leñador se acerca más y empuja al muchacho con sus dedos. -Dime, donde está el leñador de aquí... debo hablar con él.

A todo esto, Kaela los separa poniéndose en medio de ellos dos, creando distancia -Ya basta, por favor -Ella apoya su mano en el pecho de ambos.

Este, furioso y alcoholizado, la agarra del brazo muy fuerte -Niña, ¡no te metas!

El joven al ver esto se preocupa, y rápidamente suelta su hacha e intenta calmar al leñador. El cual lo empuja con el reverso del hacha que sujeta. Con ese impulso Lucio, tambalea y cae encima de la mesa.

El hombre continúa zamarreando a Kaela y de un momento a otro, un crujido se oye. La joven suelta un alarido al cielo e inmediatamente cae al suelo, retorciéndose de dolor. Lágrimas brotan de sus ojos cerrados mientras sostiene su brazo que parece inmóvil.

Al ver esto, el Joven se levanta de la mesa con una mirada distinta apuntando al leñador que sigue gritándole a la chica. El ambiente comienza a pesar. Y antes de que el leñador pueda darse cuenta, El chico salta hacia él, tirándolo al suelo. El hacha se desliza lejos, Y luego... todo rojo.

Solo se escuchan los ecos de llantos de dolor mezclado con golpes secos y contundentes. Crujidos de madera. Y sangre salpicando manchando la cara del joven consumido por sus impulsos.

Nadie se atreve a intervenir hasta... -Que interesante... no esperaba algo así aquí - Después de que se escuche esa voz, solo se oyen llantos. El puño que empleaba el joven para golpear, a unos centímetros del leñador ya inconsciente. Lucio, cada vez pone más peso. Intenta alcanzarlo, golpearlo, pero su puño no se mueve, no llega. Algo retiene su brazo desde adelante - Niño, ¿Qué es más importante? ¿Asistir a tu amiga o matar a este sinvergüenza?

Sus ojos se abren y lágrimas caen mezcladas con sangre. intenta ver quien le habla, pero las lágrimas no le permiten verlo. La tensión de su cuerpo baja y al mismo tiempo su brazo es liberado lentamente. No puede pensar sobre lo que pasa, ni la pérdida de control, ni el ser detenido. Pero vuelve en sí y se acerca a su amiga.

-Kaela... Kaela -La chica no puede responder, el dolor es muy fuerte. El joven, mira de nuevo al tipo que le habló sin poder identificar ni siquiera su voz. Solo logra divisar una sombra imponente y no sabe por qué, pero su presencia pesa como si una roca lo estuviera aplastando.

-Ahora ocúpate de ella. Luego hablaremos.


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