Lectura

El leviatan digital. (Fragmento)

Por Brian Montero · Mexico · Ciencia Ficción

El leviatan digital. (Fragmento)
Leviatán: Monstruo marino fantástico.
Cosa de grandes dimensiones y difícil de controlar.

La Ciudad de México, en la década de los ochenta, era un crisol palpitante de colores encendidos, música estridente y una profunda melancolía subterránea. Entre el bullicio de los edificios del centro, el smog que se aferraba a las construcciones coloniales y el eco de las sirenas en la noche, existía un santuario: la Librería "El Alma de Papel", un refugio de estanterías polvorientas y el aroma inconfundible de tinta antigua. Su dueño, un hombre corpulento de barba canosa y ojos profundos llamados Dimitri Volkov, un exiliado ruso, guardián de un legado que sentía desvanecerse en el torrente de la modernidad.

Dimitri suspiraba mientras desempolvaba una edición ajada de "Crimen y Castigo". La década de los ochenta traía consigo una fascinación por lo nuevo, lo digital, dejando a los clásicos rusos, sus compañeros de vida, relegados a las estanterías traseras. Pero Dimitri no estaba solo en su devoción. En las tertulias secretas que organizaba en el sótano de la librería, se reunía una peculiar hermandad: escritores, académicos y artistas mexicanos, todos ellos profundamente influenciados por la potencia emocional y la complejidad moral de los gigantes rusos.
Estaba Elena Ramírez, una novelista de voz suave pero pluma afilada, cuya exploración de la psique humana recordaba a Dostoyevski. Felix Robledo hijo, un joven poeta atormentado por la sombra de su padre, encontraba consuelo en la melancolía lírica de Pushkin. Sofía, una dramaturga apasionada, se inspiraba en la intensidad teatral de Chéjov. Y luego estaba Lev, un enigmático programador ruso, nieto de un disidente, que compartía con Dimitri la nostalgia por una Rusia literaria que parecía desvanecerse.

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