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7 En el abismo de Lamp.

Por Pablo Manrique Sánchez · Costa Rica · Ciencia Ficción

7 En el abismo de Lamp.
7- En el Abismo de Lamp. Pablo Manrique Sánchez

Blop afilaba las últimas puntas para la construcción de otra partida de flechas. Ya en el arsenal abundaban cuchillos y arcos, construidos de maderas, metales y fibras extraídas de las cavernas y bosques. Junto a él, se encontraba Birdyec, quien había resultado ser un arquero excelente, además de haber demostrado que ante el peligro poseía nervios de acero.
Cerca de cincuenta y siete personas habían escapado con Blop directo a la montaña; luego de que éste hubiera sido atacado por Vesty. Justo después de eliminar al espectrum Dimbag.
-La ciudad está cubierta de guardas- Herrald- quien en un pasado había trabajado como zapatero, ahora era espía del grupo de Blop - El asqueroso traidor trata de descifrar como poder usar la roca de fuego. En su intento ya lleva cinco muertes incluida la de su primo Crotos-
- ¡Vesty es un demente! - Opinó Birdyec. Se había encargado de salvar a Blop de las manos del nefasto traidor. Ahora aprovechaba para amolar la hoja de su cuchillo- Si prosigue haciendo pruebas con ese cristal terminará haciendo mucho daño-

En medio del desorden creado por los espectrum. Entre los restos de la cabaña de Vesty, el científico había encontrado el cristal. Realmente parecía increíble, pero era verdad, el dispositivo ahora se completaría. Rápidamente lo pudo colocar de forma correcta en el receptáculo y disparó contra Dimbag, justo cuando atacaba a su amigo Birdyec. Vesty que también andaba cerca en búsqueda de la poderosa gema, al ver que Blop la sostenía y la utilizaba como arma contra los espectrum; decidió atacar por la espalda y recuperar la joya. Birdyec que apenas se recuperaba del ataque recibido instantes antes, no pudo hacer nada para recuperar la joya, pero su amigo estaba a salvo; el villano se había salido con la suya.

- ¿Que planes tienes Blop? ¿Que se te viene a la mente que podemos hacer? -
-No lo sé bien amigos. Deberíamos de llegar a algún acuerdo amistoso con Vesty, para así unir fuerzas y vencer a los alados- Blop era un tipo sereno. Aun después de haber sido atacado por su enemigo, buscaba la forma de arreglar los problemas.
- ¡Escuché que se llaman "espectrum"! - Mencionó Herrald.
- ¡Espectrum! ¿Qué significará? - Pensó en voz alta Birdyec.
-No se quizá es algo de otro mundo, o de algún lugar muy lejano en el planeta. Pero es obvio que son más poderosos que los humanos- Blop se ponía de pie y caminaba hacia el abismo de Lamp, un inmenso precipicio sobre el que habían asentado su campamento - El rayo fue lo único que pudo destruir al alado ¡bueno!, ¡Al espectrum! Por lo demás, las lanzas y cuchillos solo los hirieron, no pudimos matar ni a uno solo. No somos guerreros bien entrenados, tenemos que mejorar eso para poder vencer a seres así, sin ayuda de un arma como el cristal. Tenemos que hablar con Vesty o todos moriremos.
Birdyec y Herrald reflexionaron por un momento.
- ¿Dónde oíste decir que esos seres se llaman espectrum Herrald? - Interrogó Birdyec al infiltrado panadero.
-El maestro Feretrum lo conversaba con Vesty y otros hombres cerca de los restos de su academia. Al parecer comprendió lo que los alados hablaron durante la abducción y así se hicieron llamar- Herrald se mostraba muy dolido por sus pérdidas en los ataques ocurridos.
-Cayeron del cielo tiempos dorados atrás. No se sabe porque, pero todo se oscureció como la noche y la tierra cargada por la tormenta de nieve recibió sus cuerpos en la cima más alta de la Montaña Esqueleto - Herrald ahora sollozaba mientras una lágrima bajaba por sus mejillas cubiertas por una barba de al menos un arco de estrellas -eso fue lo último que escuche del maestro. Creo que me vieron por lo que decidí alejarme.
Desde la posición del Abismo de Lamp, la vista era espectacular. Se podía apreciar gran parte de Akmevirit, de los Llanos sin Fin y de los Bosques de las Aguas Negras. A lo lejos, la Cordillera del Reptil con sus cumbres nevadas y al pie, la Ciudad Somantis. Todo en un rango de ciento ochenta grados.
Blop dejó de lado su observación del panorama para volver a los asuntos más importantes del momento.
-Vesty no podrá defender la ciudad- expresó -para poder dominar el cristal necesita esta pieza de gidgee. Sin ella continuará intentándolo sin éxito- El experto en cristales mostró a sus amigos la fina pieza de madera negra que no había perdido. Tenía un tallado excelente, digno de un maestro artesano. Su forma era ovalada, del tamaño de una nuez. Con agujeros pequeños en su parte de arriba y otro más grande de forma octogonal al lado, donde por lógica se colocaba el "cristal de fuego".
-Creo que Vesty no aceptará ningún tratado de paz. Es insensato, envidioso y venenoso como una serpiente...- Herrald opinaba y Birdyec lo afirmaba moviendo su cabeza en indicación positiva -...el infeliz es capaz de traicionar hasta su propia familia con tal de obtener poder. No me fío de hacer tratados con ese lunático. No quiero exponer lo poco que queda de mi familia-
Blop no mencionó nada. Miró a sus amigos en busca de una respuesta. En ese instante de entre un cúmulo de inmensas rocas que servía como pared, apareció una linda joven con un anuncio.
- ¡Mi madre Zoroe los invita a pasar a cenar! - Era Yadriela, la hija del desaparecido Gabus.
- ¡Gracias ya casi las acompañamos! - Las palabras se le escaparon a Blop de forma mecánica, el científico estaba muy pensativo en los asuntos por planear.
El grupo llevaba ya varias cuentas de lunas desde su separación de la ciudad. Misma fecha que murieron y desaparecieron más de la mitad de la población de la Ciudad de las Piedras. Los primeros tiempos estuvieron vagando entre los bosques al norte de Akmevirit. Trasladaban el poco de fuego que pudieron rescatar de la batalla, en una lampara de barro. Las caminatas no fueron nada fáciles ya que grande era el peligro, debido a la población de leopardos y velociraptors en esa zona. Una vez que se vieron a orillas del Río Velial, lo cruzaron en canoas improvisadas y tomaron rumbo al oeste. Donde iniciaron su ascenso de la Montaña Escarlata, plagada de jaurías de lobos blancos. Sobrevivieron a dos ataques. Una vez llegados al Abismo de Lamp, decidieron establecerse en el sitio.
-Tenemos conejo, cebollas, raíz de chayote y aun conservamos sangre de reno (compuesto de sumo de toronja con varios días de fermentación, kéfir y frutos rojos triturados) - Zoroe repasaba la lista del menú para la cena del día.
La mujer estaba cercana a cumplir treinta y cinco tiempos dorados. Se sabía que su familia era de mucho respeto y que Gabus la había conocido en uno de sus viajes al mar. Por lo que algunos relacionaban que su "eterna" juventud se debía al "abrazo" que le había dado el océano en su niñez.
La hora de la cena era el momento donde todo el grupo se reunía. Algunos contaban detalles de su día, otros exponían inquietudes y otros solo se dedicaban a llenarse la tripa.
Zoroe y Yadriela junto con dos muchachos sirvieron a todos las porciones de los alimentos. La mayoría disfrutaron de casi todo el menú que ese día se ofrecía.
Blop solo pidió un poco de raíz y sangre de reno. Parecía más preocupado que de costumbre. Después de cenar buscó en su tienda improvisada su abrigo y bulto. Tomó el camino al lado del abismo y sentándose en una inmensa roca que daba al vacío sacó una piel y unas espinas para escribir.
- ¿Que te pasa mi amigo? ¡Te noto muy pensativo! - Era Zoroe que había seguido a Blop hasta la enorme piedra.
-En este asunto hay muchas cosas que me quitan la paz Zor-
- ¡A todos! - Asintió la mujer que en ese momento tiritó por el frío del viento.
- ¡Ponte mi abrigo! - Ofreció gentilmente Blop, era una ligera capa blanca de alguna linda fibra muy confortante.
-Gracias eres muy amable- La capa contrastaba muy bien con su dermis dorada y cabellos negros. Sus ojos cafés inspiraban confianza.
-Hace un par de cambios de estrellas, en la junta privada, Herrald y Birdyec me expresaron que no creen que Vesty valla a aceptar un pacto de paz para luchar contra los espectrum-
Zoroe escuchaba atenta. El viento le ondulaba los cabellos como las olas del mar.
-Existe una gran incógnita al no saber que ha sido de nuestras mujeres y niños, y no podemos emprender una batalla contra nuestro propio pueblo-
Se acercaba la noche y la tarde reflejaba un atardecer impresionante en aquellos parajes. La fusión del naranja con el azul detrás de las montañas hacia ver fuego licuándose con el cielo.
-Sin embargo, Vesty está perdido ya que no sabe utilizar el cristal- dijo ella -no podrá defender la ciudad si los espectrum realizan otro ataque, y muchos saben que fuiste tú, quien acabó con el alado-
-Pero Vesty con sus guerreros tiene el control de la ciudad. Las calles están vigiladas. Si quisiéramos atacar solo a Vesty y quitarle el cristal, tendríamos que pasar por toda su guardia, lo veo improbable- por fin Blop sacaba su frustración.
-En este sitio solo podremos quedarnos un par de arcos de estrellas, luego la nieve bajará. Si le damos la vuelta a esta montaña y seguimos hacia el sur llegaremos a Kalambur, tierra de los Dorrenek. Lo que no nos favorece por las historias del pasado-
Aunque la situación fuera complicada la dama no perdía su sonrisa.
-Blop, pero no sabemos si los Dorrenek también fueron atacados por los espectrum. Pueda ser que ellos estén necesitando ayuda-
-Igual no los podríamos ayudar sin el poder del cristal-
Al parecer Blop no veía más allá.
-Pero y si ellos nos pudieran ayudar a nosotros a recuperar el cristal- planteó ella.
- ¿Propones que nos ayuden en una batalla contra Vesty? -
-Propongo que con refuerzos Dorrenek le hagamos una visita a Vesty y de ese modo sin derramar sangre lo obliguemos a rendirse y a entregar el cristal-
Por un momento, una leve sonrisa se dibujó en el rostro de Blop, pareció como que la esperanza alcanzara su espíritu.
- ¿Qué haremos si no aceptan? O incluso ¿si aún no saben de los espectrum? -
Blop siempre pensaba en todo y ya tenía sus enredos para con el asunto de los Dorrenek.
-Bueno, aún tenemos dos arcos de estrellas para irnos de este abismo, bajar y hacer una exploración. Con Kalambur no nos tomará más que unos cuantos pasos del sol- Zoroe insistía en mudar la postura de Blop. Durante mucho tiempo trabajó en la actitud de su desaparecido esposo y fueron felices. Ahora era la líder del pequeño grupo, y siempre creía que las cosas con confianza y buena disposición funcionaban mejor.
-Eres muy buena consejera Zor- Blop se sentía mejor gracias a su amiga. Su rostro se miraba más relajado. Milagrosamente el tipo que se había sentado un cambio de nubes antes en la roca confundido y preocupado era otro, y vibraba más sereno.
-Espero que Gabus no haya muerto y podamos encontrarlo-
La mujer sonrió, volvió su mirada hacia las montañas que se perdían en la lejanía gris azul, casi desaparecían por la llegada del negro violáceo nocturno.
-Te confieso que hace un tiempo había perdido la esperanza, pero ahora creo firmemente que Gabus no murió en el ataque- Zoroe se abstraía en su pensamiento.
El último resplandor de luz se ocultaba por la montaña más lejana. Por fin la noche derrotaba al día.
- ¿Que te hizo volver a creer? - Blop apenas distinguía el rostro de la linda mujer.
-Cuando los espectrum aterrizaron en el centro de la ciudad, la guardia defendió primero a mi esposo, pero él les ordeno que nos ocultaran y defendieran a nosotras. Los espectrum iban tras Yadriela y Gabus atacó con su báculo dándole tiempo a mi hija de ocultarse bajo unos escombros. Lo último que pude ver fue que el espectrum golpeó fuertemente a Gabus en el rostro, enviándolo lejos, y supongo que poniéndolo fuera de combate. No creo que lo haya ido a rematar.
- ¡En ese caso entonces calló prisionero de Vesty! - Supuso Blop a lo que la mujer asintió con un movimiento de su cabeza.
Detrás de los amigos, la luna ya se asomaba trayendo luz al mundo.
-Vamos al campamento Blop, necesitas tu abrigo y yo un poco de fogata- recomendó Zoroe, que en ese momento amarraba su larga cabellera en forma de hormiguero
Blop hizo una pequeña acrobacia que lo puso en el camino que los llevaba al campamento. Cedió gentilmente su mano a la mujer y le ayudó a saltar. Caminaban hacia la fogata que desde el ángulo de visión que tenían (unos setenta y cinco grados cuesta abajo) se veía enorme.
-Organizaremos una exploración a las montañas Kalambur y a la zona Dorrenek. Iré yo mismo con hombres de confianza y buscare al jefe Dorrenek. ¡Vamos a recuperar el cristal y vamos a encontrar a Gabus! - Exclamó Blop agitado mientras descendían a grandes zancadas, capeándose los higuerones y los sauces endémicos del lugar.

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