Lectura

Gatas y calor

Por José-Blas Molés Miró · España · No Ficción

Mi gata Meleta cada vez está más unida a mí, me tiene en exclusiva y hace de mí lo que quiere, como Ginny es una abusona que acapara las chucherías, a Meleta le tengo que dar a escondidas las suyas.
Me subyuga, ya hacía tiempo que no utilizaba este verbo, que no digan nada las gatas cuando de noche entran en su habitación y les cierro la luz y continúan con sus cosas, no puede decir que no me protesten, pero los lances son de ínfima duración, sin resentimiento alguno.

Las veo ponerse a tomar el sol ahora en verano cuando estamos a 32° a la sombra y no lo entiendo, y debería, porque a mí el calor me apaliza, estoy bien de salud, o eso creo, pero con el calor se me van las ganas de comer y de cualquier otra cosa, hasta el Bic escribe perezosamente.

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