Lectura

Ojos

Por José-Blas Molés Miró · España · Aventura

Existen infinidad de ojos; los hay de mirar de pasada y los de fijarse, los de inspeccionar científicamente o inconscientemente, los de mirar con amor o con desprecio, los de ver y los de no ver.
El día doce pasado a las 19.00 me puse los ojos de mirar curiosamente, y estuve esperando algo diferente a lo que suelo mirar cada día; esos ojos, los de aquel momento, eran nuevos y oían a la vez que veían. Cuando estaba absorto en la danza del sol y la luna y de la luna y el sol, una voz me dijo que me olvidara de la gente que se había concentrado por todas partes, ya que esa actuación era solo para mí y no me moví hasta que todo acabó.

Desde ese instante, echo de menos la magia, la belleza y la sensación de ser parte del fenómeno monumental, que, aunque no se repitiera nunca jamás, no se me olvidará.

En aquel instante me encontré en mi asteroide B. 612 particular, espectador de primera fila, con la naturaleza enseñándome la puntita del inmenso manto con que se cubre cuando le parece que es fiesta y decide lucir.

Hoy miro lo escrito con ojos de ver qué estoy haciendo con mis relatos, y observo que escribo poco y lo dejo, no lo publico hasta que, ya avanzada la tarde, corro para que no sea este el primer día en el que no escribí nada. Pienso que tengo mucho por contar y la pereza del calor agobiante me deja fuera de juego. Voy a esperar a que escampe el calor y se vaya de la mano del eclipse, que ha traído cosas que aún estoy mirando.


B.M.

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